MANISEROS ILUSTRES: D. ANTONIO GARCÍA ARGENTE
Nov 24 2014

POR JOSÉ LUIS DE TOMÁS, CRONISTA OFICIAL DE MANISES (VALENCIA)

FOTO 1 - ANTONIO GARCÍA ARGENTE

Nuestro manisero ilustre, D. Antonio García Argente, junto con su padre, también miembro de la Guardia  Civil.
Nuestro manisero ilustre, D. Antonio García Argente, junto con su padre, también miembro de la Guardia Civil.

“La fuerza de los valientes, cuando caen, se pasa a la flaqueza de los que se levantan”. Estas palabras fueron escritas por Miguel de Cervantes, que sabía de letras, y nos escribió el Quijote, tras regresar, manco, de la batalla de Lepanto (07-10-1571), en la que se enfrentaba el Imperio Otomano contra la Liga Santa.

Hay heroicidades que duran toda una vida y hay heroicidades, cuya existencia fue segada por la guadaña asesina, envenenada por tantos odios, santificados después por los turiferarios de la carroña humana. A nuestro manisero, D. Antonio García Argente, no le dieron tiempo de aprenderse la vida. Fue un héroe desde el momento en que aceptó la misión que se le encomendó en el País Vasco: defender a la patria. Mientras España se levantaba cada mañana con algún sobresalto terrorista, muchos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado aceptaban la misión de luchar contra ese terrorismo en su propio suelo.

Nuestro manisero ilustre había nacido el día 14-06-1960 en Manises, donde transcurrió su infancia y juventud. Sus padres fueron D. Antonio García López, Guardia Civil que prestaba servicio en Navarrés, población a la que llegó a los 22 años y su madre, Dª. Teresa Argente. El matrimonio tuvo tres hijos: Concepción, María Teresa y Antonio. En Manises, el joven Antonio formó parte del Movimiento Junior y de la Sociedad Musical La Artística Manisense, en la que tocaba el saxofón. Cursó el bachiller en EPLA. De él todos decían que era muy buen chaval, muy dócil y se hacía de querer. Al cumplir los 19 años, cumplió su sueño: ingresó en la Academia de la Guardia Civil de Úbeda.

En 1980, D. Antonio García Argente, con 20 años de edad, estaba destinado en la 3ª Compañía Móvil de la Comandancia de Barcelona. Pero, a fin de reforzar la seguridad contra el terrorismo etarra, fue agregado temporalmente al País Vasco, de forma voluntaria. Una vez allí, se incardinó en el grupo de guardias civiles que se encargaban de la seguridad de las instalaciones de la empresa de armamento Esperanza y Cia. Unos meses antes, en Ispaster (municipio de Vizcaya), ETA había asesinado a seis guardias civiles que protegían un transporte de armamento de la empresa.

En la localidad guipuzcoana de Marquina (Vizcaya), existía un bar restaurante, llamado Arrieta, que se hallaba a unos doscientos metros del Cuartel de la Guardia Civil. Al local se podía acceder por la puerta principal o por la puerta trasera. La puerta principal acostumbraba a cerrase a partir de las 14’30 h. El día 20 de septiembre de 1980, se habían sentado a comer en el restaurante cuatro guardias civiles: D. ANTONIO GARCÍA ARGENTE (de Valencia), D. MARIANO GONZÁLEZ HUERGO (de Santander), D. MIGUEL HERNÁNDEZ ESPIGARES (de Granada) y D. ALFONSO MARTÍNEZ BELLAS (de La Coruña). A las 14’40 h., junto a los guardias civiles se hallaban dos empleados de correos y empleados del restaurante. Como las puertas del local estaban cerradas, alguien golpeó con los puños la puerta trasera. La hija del dueño, de 15 años, que recogía los platos de las mesas, pensando que se trataba de algún cliente, abrió la puerta. Y sin mediar palabra, entraron tres terroristas que, armados con metralletas, se dirigieron a la mesa de los cuatro guardias civiles y abrieron fuego, hasta provocarles la muerte. Los etarras salieron del local caminando con la sangre fría de las alimañas. En el suelo del restaurante, junto a los cuerpos sin vida de los guardias civiles se hallaron 20 casquillos de bala del calibre 9 mm. Parabellum marca SF, la munición empleada por ETA. La madre de Antonio Argente, Dª. Teresa, llamó ese día por teléfono para hablar con el hijo; pero marcó, por error, el teléfono de un médico del pueblo, que le informó del atentado.

El 04-10-2012, el Ayuntamiento de Manises le concedió el título de Hijo Predilecto y está pendiente la realización de un monolito con su efigie, a fin de dar su nombre al Parque de la Plaza Dos de Mayo de la ciudad.

Según la noticia facilitada por Manises Info, a través de su director, D. Vicente Nadal, la alcaldesa de la localidad de Navarrés, Dª. Estela Darocas, el día 9 de febrero de 2014 le dedicó una calle a nuestro manisero ilustre. Al acto asistieron el alcalde de Manises, D. Francisco Izquierd, el concejal, D. Francisco Gimeno y representantes de la Asociación Víctimas del Terrorismo. Cristina, una joven de Navarrés, a la que deben envidiar muchos poetas, le dedicó unas palabras, de las que entresacamos dos frases: “¿Te acuerdas, mamá?… Quiero que, cuando pienses en mi, me recuerdes con esa amplia sonrisa que tanto me gustaba. ¡No llores, mamá! Vigilo tus insomnios y todas esas lágrimas que durante 34 años derramas por mi cada día y eso me pone triste. Sólo mi cuerpo consiguieron apartar de vosotros, porque mi alma estará con vosotros siempre”.

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