NOTICIA ENVIADA POR JUAN ANTONIO ALONSO RESALT, CRONISTA OFICIAL DE LEGANÉS (MADRID)
La Sierra Norte de Madrid también contó con aeródromos durante la Guerra Civil española, entre los que cabrían destacar los de Lozoyuela, Torrelaguna o Manzanares El Real. El arqueólogo José Manuel Encinas así lo ha señalado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) en la sección ‘Más que historias’ en la que cada semana conocemos episodios del pasado, tradiciones o personajes interesantes.
Según ha explicado Encinas, en julio de 1936, cuando empieza la guerra civil española, la mayor parte de la aviación queda del lado gubernamental, del lado de la República. “Ambos bandos dispusieron en los primeros meses de la guerra, de los mismos modelos de aviones, de cazas, de observación o de ataque. La aviación del bando nacional, casi todos sus efectivos, que eran escasos, estaban en la zona del Estrecho”, ha explicado.
Diferencias entre bandos
En la zona en la zona centro, Sierra de Madrid, etcétera, la superioridad aérea era del lado de la República y la inmensa mayor parte de los aeródromos y bases aéreas, también, porque Madrid estaba del lado de la República.
Bien, en cuanto a la aviación sublevada, a la aviación nacional, dispusieron de campos improvisados pero al otro lado de la cordillera. “Mientras la aviación republicana FARE (Fuerzas Aéreas de la República Española) dispusieron de distintos campos improvisados cuyo origen están las campañas africanas, es decir, disponer de una explanada idónea para despegue y aterrizaje de aviones sin pavimentar de tierra, de hierba, dotarla de tiendas de campaña o cobertizos de lo necesario para atender las emergencias teniendo en cuenta que los aviones de entonces tenían un radio de acción bastante corto”, añade Encinas.
En cuanto a la Sierra norte de Madrid hubo varios campos de aviación, cerca de una docena, aunque este arqueólogo señala que “de vez en cuando aparece alguno nuevo, por documentación o por testimonios”.
En Lozoyuela y Torrelaguna
Encinas, que además de arqueólogo es maquetista, señala que entre los campos de aviación conocidos está el de Lozoyuela, un campo improvisado completamente, que se empezó a utilizar desde los primeros días de la guerra. Además ha afirmado que “hay documentación gráfica con fotos de aviones Breguet, Newport, de caza y ataque de la República. Este campo tuvo también sus anécdotas, algún accidente, alguna salida de pista de algún avión, etcétera. Y parece ser que estuvo actuando sobre todo en la primera mitad de la guerra”.
El arqueólogo añade que “otro tipo de campos que también se hacían sobre la marcha tenían instalaciones de obra, algún hangar, oficinas a modo de torre de control, pero todo muy precario como el de Torrelaguna”.
Otro aeródromo en la zona estuvo en Manzanares El Real, en una zona ocupada ahora por las aguas del embalse de Santillana.
Una particularidad de estos aeródromos es que su uso era esporádico. Por ejemplo, si la artillería del bando nacional dominaba las cumbres, un campo de aviación con piezas de largo alcance podía ser bombardeado, pero no servía de nada si no había aviones. Despegaban de un campo y aterrizaban en otro muchas veces para no estar localizables y escondían los aviones entre la maleza, árboles, los camuflaban con lonas, etcétera.
Aviadores
Preguntado por quienes eran los pilotos que actuaban en estos campos, José Manuel Encinas narra que eran “muchachos muy entusiastas en ambos bandos, dotados de una gran habilidad, una capacidad de improvisación increíble, un gran valor”. En el lado de la República, tuvieron más bajas por accidentes que por derribos del enemigo. En el otro lado pasaba también prácticamente lo mismo y las escuadrillas de asalto del bando nacional, exactamente la unidad denominada las Cadenas, fue la unidad de aviación que tuvo más bajas de toda la guerra.
Encinas también ha hablado de la Quinta del Chupete, que designa a los últimos soldados incorporados a filas, eran muchachos muy jóvenes, de hecho el mando decidió destinarlos a la retaguardia, a atención a heridos, porque les dió lástima enviarlos al frente tan jóvenes.
