REBECA PÉREZ PUEDE HACER HISTORIA EN MURCIA… POR TERCERA VEZ
May 14 2026

POR ANTONIO BOTIAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

                                               

Con todos los anales de la historia murciana en la mano, que se remontan casi hasta que Noé comulgó, Rebeca Pérez, hasta ahora vicealcaldesa de Murcia, puede hacer historia la semana que viene si la eligen como alcaldesa. Y si eso ocurre, hará historia por tercera vez. Citando los cronicones antiguos, ya la venía haciendo en su cargo de vicealcaldesa, que jamás ninguna mujer ostentó. En su día lo conté en estas páginas. Hoy lo hace como alcaldesa en funciones, que ninguna murciana pudo nunca presumir de ello. Así que es posible que entre en unos días, si el Pleno la elige alcaldesa, con honores en un club que nada tiene de exclusivo ni de selecto… Más que nada, porque jamás existió: el club de las alcaldesas por derecho propio de nuestra ciudad.

Verdad es que el nombramiento de alcaldesa en funciones se produce tras el fallecimiento del gran alcalde que fue José Ballesta, a quien con acierto ella misma ha dado el visto bueno para recordar con su nombre el nuevo inmenso parque que tendrá Murcia. Pero no es menos cierto que, si es elegida alcaldesa por el Pleno municipal, estará más que justificado el nombramiento: Rebeca es la concejal más conocida, cercana y popular de toda la Corporación. No es un halago baladí.

Su popularidad no emerge de los medios, ni de la clase política ni de ese pequeño mundo de lo público que tantas veces se retroalimenta. Me refiero al reconocimiento a pie de calle, entre los vecinos del común, los que valoran la cercanía y disposición de todo representante público, y de forma especial manifestado en las decenas de pedanías que conforman el municipio y que ella, a cada cual lo suyo, se ha pateado desde que entrara como concejal, hace ya mil años, o eso nos parece.

Elegir a Rebeca como alcaldesa, si como en justicia procede, nos obliga a recordar a las primeras murcianas que, por su tesón y capacidad, accedieron a cargos públicos. No les fue fácil. Es incontestable que el gobierno municipal siempre fue, mal que le pese a algunos machistas, cosa de hombres. Para desgracia, creo, de los ciudadanos. Pero hubo murcianas que arrasaron lo malamente aceptado e hicieron historia. Tuvieron el honor de convertirse en las primeras concejalas. Sus nombres eran Petra García Reillo y Natalia Ballester Compañ.

¿Quiénes eran y de dónde venían? Natalia Ballester, natural de Valencia, llegó como inspectora escolar. Así se refirió a ella LA VERDAD al anunciar sus visitas en 1921 a los colegios de Yecla y Jumilla. La maestra pronto se integró en la sociedad murciana: Aportó dinero para construir el Sagrado Corazón de Monteagudo o la coronación de la Fuensanta, mientras dirigía la nueva Escuela Graduada del Barrio Peral, en Cartagena.

Petra era hija de una acaudalada familia murciana que, según la prensa de la época, veraneaba en Santiago de la Ribera y disfrutaban de no pocos viajes. Su madre era la viuda Jacoba Reillo. En 1923, su hija desempeñaba el cargo de censora de los contenidos de publicaciones, diarios y obras de teatro.

Petra sería nombrada teniente de alcalde suplente, igual que Natalia. La primera vez que lució «la banda de concejal regalo de sus compañeros de Concejo», según LA VERDAD, fue durante la llegada de la Fuensanta a Murcia el jueves 3 de septiembre de 1925.

Natalia, por otro lado, tuvo el honor de convertirse en la primera concejala que presidía la procesión de la mañana del Viernes Santo, el 11 de abril del mismo año. Palabras mayores. Pero hizo más cosas, algunas de trascendencia. Fue el caso de una moción de 1928 donde exigía mejorar «las escuelas de niñas» y construir «grupos escolares».

La concejala dimitió al año siguiente. La causa: «haber sido nombrada inspectora de primera enseñanza de la provincia de Valencia», como reza el acta del Pleno del 31 de agosto de 1929. Hasta entonces también publicó artículos en la revista ‘El Magisterio de Murcia’, que la despidió describiéndola como «culta e inolvidable inspectora».

Toma de posesión
Las Actas Capitulares recogieron los detalles de la toma de posesión de las primeras concejalas, que atrajo a decenas de personas, «en su mayoría del elemento obrero», hasta atestar las dependencias. El nuevo alcalde Fernando Delmás Giner, por vez primera en la historia, pronunció un novedoso saludo: «Señoras y señores concejales».

En su discurso, cuajado de murcianía, el primer edil ensalzó, con no poca belleza en su oratoria, la ciudad que lo vio nacer, «esta tierra donde mis hijos vieron la luz primera y en la que quiero descansar cuando la muerte cierre mis ojos».

En un instante de su intervención, el alcalde felicitó a Petra, «la ilustre dama que como concejala va a colaborar en la administración municipal, dando pruebas de ciudadanía y civismo». El redactor del diario ‘El Liberal’ publicó al día siguiente que Delmás «saludó igualmente a la respetable dama que nos honra con su presencia y viene a compartir con nosotros los trabajos de esta casa».

El periódico LA VERDAD, por otro lado, añadió a esas palabras del alcalde otras: «Faltaría también a un deber de cortesía» si no saludara a la «ilustre dama» y que, dadas sus «cualidades y talento, creo que será su paso por la casa beneficioso para la población».

Resulta interesante apuntar que Natalia no estuvo presente en aquel acto. Y no asistió a un Pleno municipal hasta la sesión del 12 de junio, según las actas. Pese a ello, fue elegida junto a Petra para formar parte de la Comisión de Instrucción Pública. ¿Qué fue de aquellas mujeres?

Natalia, al menos hasta 1945 y según el diario ‘La Vanguardia’, seguía ocupando su cargo de inspectora. El gobernador civil admitió el 17 de febrero de 1926 la dimisión de Petra y otros 8 concejales «que desde hace tiempo las tenían presentadas», informó LA VERDAD. La profesora volvió a sus clases de corte y confección en las Escuelas de Adultas de Murcia, como destacó el mismo diario en 1928 cuando la felicitó por su santo.

Depurada y absuelta
Tras la Guerra Civil, Petra García Reillo fue víctima de un expediente de depuración por parte de la Dictadura. Como otras muchas profesoras que jamás volvieron a dar clase. Aunque en el caso de la exconcejala, se resolvió favorablemente en diciembre de 1941.

Según puede constatarse en la colección histórica de la ‘Gazeta’ de Madrid (antecedente del actual BOE), aquel año era Petra «profesora de Corte y Confección» en la ciudad de Murcia. Es probable que no fuera condenada por demostrarse que carecía de interés político. O bien porque apoyara el nuevo Régimen, algo más evidente teniendo en cuenta su pertenencia a Acción Católica de la Mujer.

Durante los siguientes años continuó su labor como docente, impartiendo no pocas conferencias. Lo mismo haría Natalia, aunque de ella jamás volvió a saberse nada en estas tierras. Pero ambas, sin duda, abrieron el camino tras muchos siglos y machismos a la entrada de la mujer en la cosa pública. Por suerte para todas las murcianas que las sucedieron. Entre ellas Rebeca, que al margen de ideologías políticas ya viene formando parte de la historia grande de nuestra ciudad. Y su el último capítulo aún parece por escribir.

FUENTE:https://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/lamurciaquenovemos/rebeca-perez-puede-historia-murcia-tercera-vez-20260513202905-nt.html#goog_rewarded

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