POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).
El 15 de mayo la Iglesia Católica celebra la festividad de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, y es costumbre en FUENTEPIÑEL honrarle con su misa y su procesión, disfrutando a continuación de una merienda comunitaria de hermandad.
Pero este año, por primera vez en la historia reciente y hasta donde a mí me alcanza la memoria, todo ha sido diferente y se ha decidido de común acuerdo y con buen criterio suspender cualquier tipo de celebración pues nos ha tocado despedir a «nuestro todo» Pablo Barrio Ruano. Con su adiós y su ausencia FUENTEPIÑEL se queda un poco huérfano y no ha faltado nadie a su despedida, con una presencia notable de gente de los pueblos de alrededor.
San Isidro Labrador, en su día, ha decidido llevarse a quien lo ha dado todo por su pueblo y por su gente. Modelo como persona y modelo como agricultor, profesión que ha llenado su vida.
¡Hasta siempre, Pablo! ¡Hasta siempre tío!.
