SOY EL REY DEL INSOMNIO, SOY EL BÚHO
Jul 14 2026

POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).

                                     

-¿Un viaje por la noche? –se extrañó un conductor de TUA cuando le hablé de este proyecto, y añadió-: ¿qué vas a contar?, no se ve nada.

Le recordé que la noche agudiza la imaginación; que en la noche los montes son llanos, los ríos secos, los búhos miopes…

El viernes, 20 de marzo, a la hora de acostarme y dormir salí de casa. Hay quien dice que viajar es triste porque nos largamos cuando empezamos a conocer un lugar, a crearnos una patria, y que estamos siempre solos en ese afán de llegar a donde nadie nos espera, pero yo tiendo a escapar de la cuna y, como veo mal, necesito pasar varias veces por el mismo sitio para aprehender las cosas completamente. Por eso quito horas al sueño y así escucho el ulular del búho y la canción de las estrellas.

Para Napoleón dormir era una pérdida de tiempo; proponía tres horas para un hombre, cuatro para una mujer y ocho para un tonto. Margaret Thatcher dormía cuatro horas.

Llegué a la parada de Cuatro Caños, en La Corredoria, poco antes de medianoche. Dos coches negros competían derrapando por esa glorieta infernal para seguir a Oviedo por La Estrecha; gente joven a quien le urgía divertirse. ¿Qué harán a las cuatro de la mañana, en la hora bruja?, ¿derraparán con la escoba?

A las 00:00, el sábado 21 de marzo, entró la primavera envuelta en niebla.

A las 00:10 h. llegó el Búho, que conducía Alfonso Diéguez, a quien conocía de la Línea B. Los Mayas consideraban al búho mensajero del inframundo. El Búho trae guardia: Rubén; de Protectum Seguridad. Hace unos días en un bus de Langreo, sin guardia, apuñalaron al chófer. Le pregunté a Alfonso si también en esta Línea pueden conducir mujeres. «Por supuesto; viene quien le toque», me respondió.

-Cuatro Caños: lástima que a estas horas manen agua. En el Camino Francés de Santiago bebí en una fuente con dos surtidores de vino, a la altura de Ayegui (Navarra), pasado Estella; decía la placa: «A beber sin abusar te invitamos con agrado, para poder llevar el vino ha de ser comprado». La familia Santesteban sigue la tradición de los monjes que habitaron el monasterio Santa María la Real de Irache, que ofrecían un trago de vino a los caminantes.

Jaime Truyols: este catalán trabajó en Oviedo sin descanso para iluminar la noche de los tiempos: era paleontólogo.

Llaviada, Roces. De la niebla salieron chicas muy jóvenes, de labios morados, algo góticas, que embarcaron en el Búho.

Thomas Edison no dormía, obsesionado con inventar la luz, y al conseguirlo pasaba las noches ante su bombilla, deslumbrado.

La Iglesia–Colloto: del latín «collum», cuello, «colloco», colocón, y «colludo», que significa divertirse. Nos detenemos ante la iglesia; todas las bendiciones son pocas en esta noche tenebrosa.

-Puente: más jovencitas destiladas por la niebla suben animadas; en mi nariz quedan prendidos sus perfumes. También embarca alguna mujer al cabo de su jornada de trabajo. Aunque hay poca visibilidad me sobra la lupa de Sherlock Holmes para distinguir las jóvenes que van a la fiesta y las que vuelven del mercado.

-Espíritu Santo: el Espíritu Santo tampoco duerme, ni los ángeles. ¿De dónde eso de dormir como los angelitos? Los ángeles son seres de luz, en servicio 24 horas.

-Cruce Las Matas, La Bárcena, Cerdeño, Plaza Lago Enol, Río Sella, Río Caudal. Por estas paradas seguimos recogiendo caperucitas felices de saltar las rejas de la cuna para citarse en la caverna con el lobo.

Niebla y oscuridad. En las mamparas de las paradas relucen algunos anuncios: «Prada paradigme. The new refillable fragance». Se supone que los perfumes deben pronunciarse en francés pero aquí lo expresan en inglés; cualquier idioma antes que español, ya no digamos asturiano. El asturiano por la mañana, para anunciar leche.

-Ángel Cañedo: ¿dormía Ángel Cañedo, toda su vida secretario de la Sociedad Ovetense de Festejos?

-Aureliano San Román: ovetense, presidió la Cámara de Comercio a principios del siglo XX; consiguió que el comercio de la ciudad fuera excluido del descanso dominical, es decir, que los comerciantes no durmieran tampoco los fines de semana.

-Aureliano San Román-Palladium: el Palladium, «cine de arte y ensayo», fue desde 1968 un foco de morbo en las tinieblas tardofranquistas. Lo petó cuando proyectaron «Helga, el milagro de la vida», de Erich F. Bender; una manera traída por los pelos para que los jóvenes reprimidos contempláramos la boca del alma de una mujer.

Macbeth había asesinado el sueño, era insomne de conciencia y de conveniencia.

-Avenida Pumarín: ¿Queda el espíritu de la sala Estilo, en Joaquina Bobela? Aún se escuchan los ecos de «El último de la fila», Manolo Escobar, Ángela Carrasco, Juan Pardo, Leiva, Sidecars, Camela… que impedían al barrio dormir.

Sube gente escuchando música en cascos, ansiosa, viene de casa enchufada.

Otro anuncio luminoso: «El rey de la farándula», obra de teatro de Ángel Ruiz. Un cabaré barroco y provocador, de estética híbrida donde rompen la cuarta pared.

-Foncalada I y Foncalada II: imprescindible hablar del Canary, discoteca con escenario y gogós, las primeras minifaldas y el movimiento yeyé, promovido por Juan Romero, Fernando Martín y Federico Platard.

Operarios del Ayuntamiento riegan las calles; de sus mangueras amarillas sale niebla a chorros.

-Uría Sur, Centro y Norte: aquí se bajan las festeras maquilladas, perfumadas en inglés y en francés, y sexis, salvo por esas botonas pesudomilitares. Se dirigen al Antiguo; al Insomnio, en la calle Alfonso Martínez; a Bola Bana, en Altamirano; al Funky Room, en la calle Mon; al Tribeca, en el Peso; a La Comédie, en la calle La Luna… Al teatro no.

Samuel Sánchez: sabía Samuel lo que son sustancias prohibidas. Cualquier alimento mata o engorda en función de la cantidad que se ingiera. Hasta el agua puede hacer daño, no sólo por ahogamiento.

Marcelino Suárez, Vázquez de Mella: otro anuncio, este de Mocedades, los que al compás del chacachá cantarán en el Auditorio Príncipe Felipe.

Mantova: “Siempre a la moda”, fabricaba redingotes, así lo anunciaba, «Redingote, abrigo de lluvia». En los años 60, jóvenes de pantalones acampanados paseaban con el radiocasette del coche bajo el brazo; versión moderna de cuando, en la postguerra, iban a la romería y olvidaban las pinzas en los pantalones para presumir de que tenían bicicleta.

-Plaza Gabino Díaz Merchán, Lavapiés, Fuente La Plata.

También era insomne el Quijote; al enfrascarse en la lectura le pasaban las noches leyendo de claro en claro y se le secó el «celebro».

Aquí se baja gente; no los chicas que van al baile sino las somnolientas que acabaron su semana laboral.

-Las Campas I y II: coches de Policía Nacional y Local y una ambulancia que nos habían rebasado en La Argañosa, señalan un portal con sus intermitentes de emergencia. A veces la oscuridad se encuentra con el terror. Le pregunto a Rubén, el guardia, si va armado y me muestra dos tipos de porra y “los grilletes”, así dijo.

-Las Mazas: no se hicieron las mazas para dormir.

Calígula apenas dormía tres horas y con un sueño perturbado por espantajos.

-Pedruño, La Lloral, El Bloque, La Cruz II y La Cruz II. Los fantasmas tampoco duermen, ni Fantômas, aquel villano inalcanzable y escurridizo del cine Filarmónica a quien perseguía Juve, de la policía francesa, obsesionado con su captura.

-San Roque, Casa Sandalio y San Claudio Estación.

Ni el diablo puede cerrar los ojos, carece de párpados, como los dragones. No pestañea Alfonso ni duerme Germán, el guardia; no duerme ni Dios, lo dice el Salmo: «Él no permite que tus pies resbalen, tu custodio no duerme».

Llegamos a San Claudio solos. Nadie salió de la bruma, ni San Cloyo; tampoco los faros del bus descubrieron la mirada roja de algún búho; ni siquiera abrimos la puerta para que subiera el silencio. Media vuelta y regresamos a Cuatro Caños, donde desembarqué a las 02:15 h.

En Cuatro Caños agarré el paraguas de hormigón de Sánchez del Río y salí volando al País de Nunca Jamás, donde nadie me esperaba. Alfa y omega cuelgan de la bandera de Asturias; mi final es mi principio. «Volveré», cantaron Cafrune y Marito en el Teatro Campoamor.

«Volveré… Volveré… me espera la noche, vestida de azul.

Y hasta el arroyito que baja del cerro, traerá recuerdos de mi juventud.

Volveré… Volveré…”.

FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/2026/07/12/rey-insomnio-buho-132386026.amp.html

 

 

 

Calendario

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO