POR HERMINIO RAMOS, CRONISTA OFICIAL DE ZAMORA
Me ha parecido todo un acuerdo el concurso del González Allende sobre Palabras de Amor en un momento que plantea la incorrección, piropo carga de pedantería y grosería que siempre ronda las cercanías de los jardines primaverales donde el amor asienta sus reales. Me parece un gran acierto que tendrá continuidad, porque todo aquello que nace o brota con fuerza en el santuario del aula, tiene tal vivencia que por sí solo constituye ya una verdad. De aquí la enorme responsabilidad que pesa sobre la tarima de esos santuarios de la profesión más atractiva y encantadora que haya podido crearse, y con la que hemos de tener unas atenciones y unos cuidados muy especiales si no queremos que se diluya en la nada.
Palabras de Amor, en las que caben y entran sin el menor esfuerzo todo el vocabulario que los seres humanos usan a todo lo largo y ancho de sus vidas.
Una palabra, una mirada, una sonrisa o un gesto, pueden tener la intensidad y la fuerza creadora para desatar una tormenta capaz de llenar no una página, sino una biblioteca completa. Todo depende del entusiasmo y de la emoción desatada en el sujeto.
Ojalá en esta humanidad plena de exigencias de derechos y de libertades, que derrocha poder, ingenio y posibilidades no se haya olvidado de esas tormentas de palabras de amor que envueltas en las túnicas sagradas del saber llegarán a esos santuarios donde cada día silencioso y a veces un tanto pesado se van componiendo a la vez que enseñando ese rico vocabulario de Palabras de Amor.
Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/
