POR ÓSCAR PONCE JIMENO, CRONISTA OFICIAL DE MIEDES DE ATIENZA (GUADALAJARA).
Ya pasado el umbral madrileño, marcado por tan agotador Puerto de los Leones, se presenta ante el espectador una llanura dominada por altiplanicies de carácter frío que nos indica la cercanía de tan amurallada ciudad, Ávila. Dejando la N110 a un lado, y a solo una recta de escasa distancia, ya se respira esa tranquilidad evocadora de esos pueblos pequeñitos que tanto nos atrae a los visitantes de la capital. Una Cigüeña, que preside el pueblo sobre una torre eléctrica, nos da la bienvenida al lugar.
El riguroso granito, gris o negro dependiendo el origen, y la argamasa para aislar, son los elementos utilizados en la arquitectura popular. El pueblo es de reducidas dimensiones y en total armonía con el entorno que le rodea. Las barbecheras y la gran dehesa que contemplamos, por los caminos anejos a Mediana, evidencia el laboreo del lugar. El paraje de Mediana ya fue habitado desde tiempos remotos, de ello nos da cuenta el Túmulo de los Tiesos, en torno al cual giraba un mundo místico casi totalmente incomprensible para nosotros. Es de suponer que esos habitantes, allá por el 3.500 a.c, ya vieron en Mediana, posiblemente, un lugar donde cazar, pescar y pasar ciertos periodos de tiempo paciendo con su ganado en estos lares.
Más evidente es la huella que dejó roma en Mediana, alzando un bonito puente sobre el Río Voltoya que, muy posiblemente, se trate de una vía secundaria que unía Ávila con Villacastín, ya en la provincia de Segovia, existiendo, en este último municipio, indicios de la vieja calzada (Almeida Rodríguez Emilio; Ávila Romana. P93. 1980 Ávila). Un mapa de planimetría realizado en 1870, muestra la toponimia menor de Mediana de Voltoya, marcando caminos y lares. En este mapa aparece el camino que transcurre sobre el puente romano, denominándolo “Camino Viejo de Villacastín” (Imagen 1), pudiendo coincidir, este itinerario, con la calzada romana, entrando al propio pueblo y dirigiéndose a Ávila. Aguas arriba, del puente romano, se encuentra un puente del siglo XIX, correspondiente a la antigua nacional, y que también aparece en el mapa del mismo siglo. Este camino, el que pasa por encima del puente del siglo XIX, es mencionado como “Camino del Puente de Piedra”.
El núcleo urbano de Mediana, a expensas de más investigaciones, hunde sus raíces en los tiempos de la reconquista. Su estructura urbana evolucionó de acuerdo a las normas urbanísticas típicas de las aldeas medievales castellanas, formándose las calles y viviendas alrededor de la iglesia de origen románico, siendo posible que date del siglo XII o XIII. Un románico algo tardío debido a la inseguridad del lugar al quedar en retaguardia después de la reconquista cristiana. La amenaza almorávide y almohade era muy real, estando esta zona desamparada de tal amenaza, expuesta a las aceifas (incursiones) musulmanas, a excepción de Ávila, protegida por tan portentosa muralla. A esta amenaza se le debe de sumar la inestabilidad imperante entre los reinos de Castilla y León, en la segunda mitad del siglo XII.
Además, no existen en el obispado de Ávila en los primeros momentos de la repoblación grandes monasterios medievales que sean los encargados de difundir las nuevas formas (Robledo Gutiérrez José Luis. Románico y mudéjar en las tierras de Ávila). La tradicional visión del románico abulense insiste en el carácter fronterizo, tardío y desornamentado (Gomez-Moreno). Dejando de lado el espinoso debate de la llegada del románico a estas tierras, podemos decir que Mediana era una aldea de pocos habitantes que giraba en torno al común de villa y tierra de Ávila. Mediana se regía por su consejo de “hombres buenos” para las cuestiones de la vida local, posiblemente a repique de campana tañida se reunían en la iglesia para tratar los asuntos de la aldea, mientras en la villa, Ávila, cabeza del común residían las autoridades comarcales y eran resueltos los problemas colectivos, enviando para ello el distrito rural su representante, suponiendo que Mediana tendría el suyo. Más información nos llega ya en época moderna.
El 10 de mayo del año 1751 el Marques de Ensenada hace un interrogatorio de 40 preguntas sobre la riqueza de Mediana, con este formaliza un catastro (AGS_CE_RG_L005_034). Esta información es valiosísima para el estudio histórico de Medina, aunque solo citaré los datos más relevantes. “Mediana jurisdicción de la Ciudad de Ávila a 10 de mayo de 1751 ante el señor intendente comparecieron Justo Jiménez; alcalde, Antonio Hernanz; regidor, Francisco Javier de Torres; fiel de fechos (encargado de suplir al escribano público, al contable y al aguacil en los ayuntamientos de aquellas aldeas pequeñas), Miguel de Lázaro, Santiago Hernánz y Miguel García; estos tres últimos peritos nombrados para la otra justificación y también presente el licenciado D. Manuel Pascual cura de este lugar…”.
Así, todos los citados en este documento, juraron decir toda la verdad en el interrogatorio. A las preguntas realizadas responden que Mediana es del rey y sujeto a la justicia de Ávila, enumerando todos los impuestos que pagan, que no son pocos. El interrogatorio continúa nombrando los linderos del término de Mediana, y seguidamente declarando que en este lugar hay tierras de secano, 7 huertas pequeñas y otra grande, sembradas de hortaliza. Además, declaran un monte de encina y algunos otros de álamos blancos y negros que se han plantado. De diezmos pagan cada año, en el convento de Santa María de Jesús Bulgo de las Gordillas y en la propia parroquia del pueblo, un total de 1715rs. Hay en el término de Mediana 288 colmenas propias de María Sanz, viuda de Manuel Alonso Justo Jiménez y Santiago Hernanz, vecinos de este lugar. Hay 33 bueyes de labor, 135 cabezas de ganado vacuno cerril (no domado), 240 de cabrío, 1015 de ganado de lana fina, 126 de cerda, 47 jumentos (asnos) y juntas, una yegua y 3 caballerías mulares. Hay 26 vecinos (100-110 habitantes), en un total de 32 casas, y que ninguno vive en una casa de campo. Esta cifra, la de vecinos, se suele multiplicar por 4, esto es debido a que se refiere a los hogares y no a personas. El concejo arrenda una taberna por 1800rs de vellón al año.
Pero lo más sustancioso de todo este interrogatorio viene ahora, dotando al pueblo de una identidad que hunde sus raíces en el punto estratégico en el que se encuentra. El documento sigue a línea seguida así: “…también está enajenado el oro de portazgo en favor del Marques de Fuente el sol residente en Madrid y a quien produce cada año cien reales de vellón… también hay dos mesones propios del expresado convento (Santa María de Jesús) a quien producen en arrendamiento cada año 650rs y a sus arrendatarios 1440”. El portazgo es un impuesto fiscal vinculado al comercio, aprovechando que las mercancías debían utilizar necesariamente los caminos o las entradas a determinadas poblaciones. En este caso, el rey, quiso dar en dote de agradecimiento, al Marques de Fuente el sol, el portazgo de Mediana.
No se disponía de caminos adecuados ni correctamente mantenidos, por lo que la excusa para el cobro de los portazgos tuvo relación con la aparente “seguridad” que la monarquía o los señoríos ofrecían al viajero y con la protección de este frente a los abusos en las ventas y mesones. Estos datos no hacen más que evidenciar el carácter de Mediana como pueblo de tránsito obligado hasta el siglo XIX, cuando se hizo la vieja nacional y el puente de piedra nuevo, quedando Mediana, a partir de entonces, desviada de la nueva calzada. Por aquí pasarían las recuas de los arrieros que recorrían los polvorientos caminos, con productos de todo tipo, dirección a Ávila. La existencia de los dos mesones confirma este frecuente tránsito. También, declaran que hay un armero en el pueblo llamado Manuel Sanz, un maestro sastre, un herrero, 32 jornaleros y 6 labradores, 7 mozos para la labranza, 9 pastores y “tres pobres en solemnidad que piden de puerta en puerta”.
El clérigo del pueblo es Manuel Pascual de Arribas. Hasta aquí llega el curioso y extenso interrogatorio. En el año 1812 se firma la constitución de Cádiz, en 1837 son abolidos los señoríos, y junto a ellos el fin del feudalismo. A consecuencia del fin de estos se producen las desamortizaciones, existiendo tres de ellas, siendo la más radical la de Madoz (1854-1856). Aquí salen a subasta todos los bienes de la iglesia, señores y reyes. Es ahora cuando empieza la nueva burguesía. Las propiedades de Mediana caen en manos del famoso Conde de Montefrío, Mariano Aboín García(Imagen 2). Su padre, Santos Aboín Coronel, procedente de Sepúlveda (Segovia) se instala en Ávila como criado de una destacada familia; con el tiempo abre un pequeño negocio de telas y lanas. Es recaudador de contribuciones y con el tiempo se hace con una pequeña fortuna que mantienen sus hijos al emparentar con familias adineradas. Mariano sigue con la tienda de su padre, pero se dedica cada vez más al préstamo a los contratistas del ferrocarril.
Desde 1842 compra en la desamortización 82 fincas por valor de 3.377.935 reales, con propiedades en 27 pueblos, entre ellos Mediana, y Ávila. Se convierte en 1872 en el tercer mayor contribuyente por territorial. El 12 de diciembre de 1855 se casa en segundas nupcias con Inés Rojas Mínguez. De este segundo matrimonio nacen cuatro hijas, dos de ellas, Cesarea Aboin Rojas y Felipa Aboin Rojas, heredan las propiedades de Mediana. Estas propiedades la trabajan los colones de Mediana hasta el año de 1928. Esto lo recoge el diario de Ávila fechado en 18/07/1928(Imagen 3). Los vecinos de Mediana compran esas parcelas y de esta manera aparece la figura de “parcelero”. En 1878, el alcalde Julián Arévalo, manda al Gobernador Fiscal de Ávila los sellos de la alcaldía y ayuntamiento de Mediana (A.H.N SIGILTINTA_ÁVILA,2,N.127) (Imagen 4 y 5).
Hasta aquí llega este pequeño y a la vez extenso recorrido por la historia de Mediana. Pasear por Mediana es todo un placer para los sentidos, en el silencio de sus calles aún resuena el eco del trasiego de los carros tirados por las mulas que, llenos de mercancía, pararían en los mesones a descansar y contar historias de otras tierras. Mediana aún conserva viejas costumbres y tradiciones, como la romería del Cristo de la Calzada y el pasacalle. Desempolvar viejos documentos en busca de las raíces “medianenses” ha sido toda una aventura, recreando episodios cotidianos de la vida aldeana.
BIBLIOGRAFÍA: – https://historia-hispánica.rah.es
– https://avila2.blogía.com.Avilaromana
– https://www.romanicodigital.com
– Nagore Casas arlos. Carreteras de portazgo.2021./biographies/Alejandro-María-De-Aguado
FUENTE: O.P.J.

