POR JOSE MANUEL JERÉZ LINDE, CRONISTA OFICIAL DE LA E.L.M. DE GUADAJIRA (BADAJOZ).
Poco a poco los ansiados rayos de sol se proyectan sobre fachadas y tejados como preámbulo de una primavera que está próxima. Las tardes ganan tiempo y la luz parece imponerse a los meses más fríos y sombríos del invierno. Los rayos entran a través de los ventanales y resuenan los tambores de poblaciones cercanas: Talavera la Real, Barbaño, Montijo… Son los ensayos previos a la celebración de unos carnavales que son inminentes. Las calles de los polígonos industriales se llenan ahora con la coreografía y los sones de cada comparsa, que ensaya una y otra vez, los pasos y la coordinación de todos y cada uno de los componentes que conforma el cuerpo de baile.
La otra cara, la que casi nadie conoce, se afana contrarreloj en coser lentejuelas, fijar las plumas de los sofisticados tocados que otro año más nos volverán a trasladar al Oriente y a todos aquellos recónditos lugares que pueblan la fecunda imaginación de nuestras comparsas.
Fuente: J.M.J.L.