POR ANGEL RIOS MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
Hoy toca hablar de Luis Fernández López, “el butanero”, como todos le conocíamos. Ayer asistimos a su funeral, la iglesia llena, se podía decir “no hay billetes” y es que eso dice mucho de la persona, de la buena persona; trabajador nato, desde “que le salieron los dientes”, cumplidor, comprometido, alegre, recuerdo un año en que no hubo toros y él, atando unos botes de la fábrica de conserva de “los Núñez”, donde trabajaba, a una moto, salió a dar unas vueltas por el pueblo diciendo “ahora, ahora”, lo que era en plan de diversión no todos lo entendieron así y tuvo algún que otro problema; Sanjuanista hasta el extremo, hombre de fe que, junto a su gran esposa, han sabido transmitir a hijos y nietos. Luchador hasta el extremo, lucha por agarrarte a la vida pero, como decía el sacerdote don Roberto, “Él sabe más” y eso ha querido, llevarte a su lado y que la semilla que has sembrado en la tierra siga dando fruto.
En el libro de fiestas de 1982, era concejal por A. P., publicaba una colaboración y, entre otras cosas, decía: Existe un conocido aforismo que dice “por suerte o por desgracia, en el pueblo todos nos conocemos”. Yo hago abstracción de los aspectos negativos de la sentencia y me quedo con los de la “suerte”. Y es porque sinceramente creo que, como en todas las cosas de la vida, a la hora de emitir un juicio crítico se debe tener en cuenta lo bueno y lo malo y sacar las conclusiones finales. Yo creo que la convivencia en el pueblo tiene más de bueno que de malo. En otro párrafo decía: Que los lazos de la amistad y el afecto sean siempre vínculos que unan, frente a la incomprensión, el recelo y la maledicencia.
Tras el llanto, la pena, el dolor… ahora que tenemos claro que estás con Él, estamos alegres y felices, aunque se te echará en falta.
Os dejo una foto suya, de hace unos cuantos años, trabajando y con buena cara. D. E. P.
