POR MARTÍN TURRADO VIDAL, CRONISTA OFICIAL DE VALDETORRES DEL JARAMA (MADRID)
La clasificación de los delincuentes es un tema literario muy recurrente hasta nuestros días. El siglo XIX lo practicaron, a falta de criminólogos reputados, algunos jueces y policías. Básicamente coincidían, porque lo normal era que unos tomaran elementos de los otros, hasta terminar por fundirse en una misma forma de enfocar la cuestión. Los delitos de los que nos vamos a ocupar tienen en común ser cometidos sin violencia y estar dentro de los conocidos como timos. El primero de ellos ya era rechazado por su inhumanidad en la ciudad, cuando estos hechos transcendían a la opinión pública a través de la prensa.
Para estos delitos se seguirá la descripción ofrecida por un juez, D. Manuel Gil Maestre, que llegó a ser subdirector general de Seguridad en 1886, poco después de haber publicado su libro “La Delincuencia en Barcelona y en otras grandes poblaciones”. En él, se juntan de alguna forma la tradición judicial y policial en estas clasificaciones. Los dos delitos de los que nos vamos a ocupar hoy, ya no se practican en la actualidad con esas modalidades, porque la evolución de los tiempos y
de las condiciones socioeconómicas los han hecho periclitar. Son: la forma de despojar a los viajeros, en el caso concreto de los que iban a buscar trabajo a Barcelona y de los falsos chalanes.
FUENTE: https://www.h50.es/taruguistas-y-falsos-chalanes-en-accion-barcelona-1886/
