POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO).
En mi tierna infancia, había silbidos con los que se identificaban los miembros de una familia o un grupo de amigos. Por ejemplo, en mi familia había un silbido con los que nos identificábamos. Servía para llamarnos a distancia o para saludarnos. En cada familia variaban los tonos, la velocidad y la duración de los silbidos. Conocíamos las rúbricas sonoras de diversas familias. Eran inconfundibles.
A la fecha, pocos los siguen utilizando en el medio rural. También se usan para arriar ganado, en las charreadas, coleaderos, o para llamar equinos o perros. Algunas poblaciones indígenas de la sierra mazateca de Oaxaca se comunican silbando. Un ejemplo lo podemos ver en un fragmento de la película “Tizoc. Amor indio” (1957), protagonizado por María Félix y Pedro Infante. Ambientada en alguna región de Oaxaca.
Y en la actualidad, y en casi todos lados, los silbidos sirven para manifestar:
El piropo,
El repudio a un personaje,
Un insulto,
Avisar: “ya llegué”,
La caza, la recolección y la agricultura.
El folclor.
En fin, el silbido sigue vigente en muchos ámbitos y momentos de la vida.
FUENTE Y AUDIO: https://www.facebook.com/maguito.96/videos/990776279835542