POR MIGUEL FORCADA SERRANO, CRONISTA OFICIAL DEL PRIEGO DE CÓRDOBA (CÓRDOBA)
No fue un fotógrafo profesional, pero la fotografía era su vocación y su delirio. CARMELO MOLINA tenía una tienda de tejidos y de ropa en la calle Alta, algunos la recordamos bien.
Pero buena parte de su tiempo libre, en los años sesenta y setenta del siglo pasado, lo dedicaba a la fotografía; salía a la calle con su cámara cargada de diapositivas y tomaba imágenes de escenas de la gente corriente: los feriantes, la gente del campo que volvían con sus mulos cargados, la gitana Custodia, el guardia dirigiendo el tráfico, los puestos del mercado de abastos… Al final, nos dejó “el mapa fotográfico de una época”: un testimonio de gran valor histórico y emocional. Sus hijos han puesto en manos del Centro de la Imagen toda esta documentación y así hemos conseguido esta “mirada de Carmelo Molina” sobre Priego y sobre los prieguenses. Es un precioso homenaje a este fotógrafo no profesional, un verdadero artista. Podrá contemplarse en la plaza de la Constitución (el Paseíllo) hasta finales del mes de Junio.
