POR ANTONIO BOTIAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

Años pasarán por la Cofradía del Perdón, que hunde sus raíces a comienzos del siglo XVII y en la hermandad remota de sederos, pero se seguirá recordando a Diego Avilés, el presidente que ha sabido en sus mandatos introducir tan señera y respetada institución en el siglo XXI. Y, como broche de oro de una gestión que nadie critica, ahora cede el testigo para seguir, como antes de ser presidente, disfrutando de lo que para muchos es un honor inmenso: ser cofrade del Perdón.
–¿Qué ha supuesto presidir una de las cofradías señeras?
– Una responsabilidad grandísima, casi de quitarme el sueño. El mismo día que fui nombrado, estando en la casa de hermandad, fui consciente de la responsabilidad. Por respeto a mis antecesores, que habían trabajado tanto para que la cofradía fuese lo que es, yo no podría ceder nada del camino recorrido. Al contrario, tendría que aportar algo. Y ese ha sido mi objetivo: añadir algo que sea digno de esta cofradía.
– ¿De qué logros se siente más orgulloso en estos años?
– No sabría clasificarlos por orden porque han sido muchos: la creación de una hermandad infantil; la restauración de mantos, sayas y estandarte de la Virgen de la Soledad; coronación de la Soledad; nuevo trono para la Coronación de Espinas y túnica para el Cristo del Encuentro; dos angelotes de la Virgen de la Soledad… ¡Han sido tantas cosas!
– Si tuviera que elegir un solo instante de su presidencia, ¿cuál destacaría?
– El momento de decir sí, acepto presidir la cofradía. En cada una de las cuatro legislaturas de mi presidencia, cada vez que daba el sí de aceptación era consciente que mi compromiso con el Perdón debía ser hasta el límite. Luego ya venía mi insistencia al Señor pidiéndole ayuda. Esos momentos míos a solas con Él jamás lo podré olvidar.
– Cuando ya no sea presidente, ¿dónde piensa disfrutar de la siguiente procesión?
– Tengo decidido procesionar de forma sencilla, como nazareno penitente de fila con mi Cristo del Perdón. Ya presenté a la cofradía mi cese como mayordomo regidor e iré procesionando como siempre, descalzo y sin caramelos.
– ¿Qué mensaje le deja a quien lo suceda en tan destacado cargo?
– Que todos los días del año tiene que pensar en la cofradía con ilusión y con el máximo respeto hacia una institución fundada en 1896 y que actualmente la forman casi tres mil cofrades. Esa persona también debe tener claro que para dirigir una institución como esta es necesario ser cercano a todos sus componentes y tratar de entenderlos. Y algo fundamental: tener más claro que la cofradía siempre debe ser lo primero, que la figura del presidente solo es un instrumento secundario reemplazable al servicio del Señor, de su iglesia y de la cofradía. Ser presidente del Perdón no puede ser por vanidad, porque aquí se viene a ser el servidor.
FUENTE:https://www.laverdad.es/semana-santa/murcia/diego-aviles-olvidare-momentos-20260330232947-nt.html