POR CELEDONIO PEREZ, CRONISTA OFICIAL DE SANZOLES (ZAMORA)
Telas preñadas de historia se agarran al aire dormilón de esta Zamora nuestra que intenta teñir de colorines —rojo, verde, blanco— el cielo que barrunta tormenta seca.
Pendones que se alzan orgullosos sobre las cabezas vencidas por el tiempo buscan sujetar por unas horas lo que ya no está. Desprenden un eco fatuo los paños antañones, a gloria desgajada que se perdió al mismo tiempo que el orgullo. Parece un desfile arrancado de una crónica vieja, pero es un bálsamo para quien está acostumbrado a dejar libre el mejor sitio de la mesa.
Es solo un desfile nostálgico, pero también una nota de esperanza escrita sobre el Duero: No está muerto lo que aún no se ha enterrado.
FUENTE: https://www.facebook.com/photo?fbid=2776442996054964&set=pcb.2776443099388287
