LA GRAN VENTANA DONDE 16 PUEBLOS CABEN EN UNA MIRADA
May 24 2026

POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA.

Ruta turística de campos de batalla en guadalajara de las guerras de independencia, sucesión y guerra civil,

Hay lugares que obligan a detener el paso.Lugares donde el paisaje deja de ser un simple decorado para convertirse en una emoción. Trijueque tiene rincones así. Apenas a 20 kilómetros de Guadalajara y poco más de una hora de Madrid, este pequeño municipio alcarreño conserva uno de los enclaves más bellos y sobrecogedores de la provincia: el Mirador de la Alcarria, una balconada natural desde la que el horizonte parece ensancharse hasta el infinito.

El viajero llega por la A-2 casi sin sospechar lo que está a punto de descubrir. La carretera atraviesa la meseta entre campos abiertos y suaves ondulaciones hasta que, de pronto, el terreno comienza a quebrarse sobre el valle del Badiel, corazón también de la Alcarria. Entonces aparece Trijueque, suspendido en el borde mismo de la meseta.

Desde su mirador, la comarca se despliega con una grandiosidad inesperada. Los trigales ondulan bajo el viento; los olivares dibujan pequeñas manchas oscuras sobre las laderas y los caminos se pierden entre suaves colinas. A lo lejos, más de una quincena de pueblos descansan sobre la tierra como pequeñas hormigas dispersas en la inmensidad. Y más allá, cerrando el horizonte, emergen las sierras del Sistema Central teñidas de azul.

Apenas a veinte minutos de la capital, Trijueque guarda uno de los miradores más impresionantes de Castilla-La Mancha, suspendido sobre la belleza del valle del Badiel y conocido como el Balcón de la Alcarria
El paisaje que enamoró a Camilo José Cela tiene en Trijueque su gran ventana. – Foto: Javier Pozo
Antonio Herrera Casado, cronista oficial de la provincia, describía este enclave como unas «balconadas anchas sobre el paisaje expresivo de los valles serranos».

No es casualidad que Trijueque sea conocido desde hace tiempo como el Balcón de la Alcarria. Desde este enclave privilegiado puede contemplarse buena parte del valle del Henares, la Campiña y la inmensa planicie alcarreña. Incluso, en días especialmente despejados, la mirada alcanza aún mucho más lejos, señala su alcalde, Javier Vela, orgulloso de la belleza que se descubre desde este rinconcito «que nunca está solo». Porque el Mirador de la Alcarria se ha convertido en una parada constante para viajeros y curiosos que encuentran aquí un alto inesperado junto a la autovía. Su acceso inmediato desde la A-2 hace que muchos visitantes descubran este lugar casi por sorpresa. Y quien llega una vez, suele regresar. «Cada estación transforma el paisaje», remarca Vela a La Tribuna de Guadalajara.

Ahora, en primavera, estallan los verdes; en verano, la tierra se vuelve dorada; y en invierno, cuando la niebla cubre el valle, el cerro de Hita emerge entre las nubes como una isla suspendida en mitad de un mar blanco.

Apenas a veinte minutos de la capital, Trijueque guarda uno de los miradores más impresionantes de Castilla-La Mancha, suspendido sobre la belleza del valle del Badiel y conocido como el Balcón de la Alcarria
El paisaje que enamoró a Camilo José Cela tiene en Trijueque su gran ventana. – Foto: Javier Pozo
Aquí descubrimos un recoveco abierto que invita a demorarse, y a través de los prismáticos instalados acercamos aún más la inmensidad a nuestras pupilas. A través de ellos, Hita aparece suspendida como una postal medieval; La Muela de Alarilla rompe el horizonte con su perfil rocoso y los caminos rurales se convierten en delicados hilos perdidos entre la tierra dorada.

Raúl Conde y Ángel de Juan, en el libro 101 cosas que hacer en Guadalajara, definen este bello rincón como «una balconada embriagadora». Y quizá no exista una expresión mejor. Porque aquí el paisaje no solo se mira: se siente. El viento asciende desde el valle y el silencio y la luz parecen envolverlo todo.

Pero si hay un instante en el que el Mirador de la Alcarria alcanza toda su belleza, es al atardecer. Entonces, la luz comienza a incendiar los campos y el horizonte entero se cubre de tonos cobrizos, violetas y anaranjados. El sol se derrama lentamente sobre la meseta y los pueblos parecen apagarse poco a poco a medida que la estrella solar va dando paso a la luna.

Y conscientes del valor de este enclave, el Ayuntamiento acometerá en las próximas semanas una renovación integral del pavimento del mirador con una inversión municipal cercana a los 13.500 euros. Las raíces de los árboles han levantado parte de los adoquines y el Consistorio sustituirá completamente el suelo, aunque manteniendo el arbolado que protege del sol durante el verano. La actuación busca conservar intacta la esencia de este lugar desde el que la Alcarria parece desplegarse a los pies del visitante.

Pero esta balconada no solo contempla belleza. También observa la memoria. Muy cerca sobreviven las ruinas de la antigua iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ligada a los Mendoza y refugio de Juana la Beltraneja durante las luchas por la Corona de Castilla. Hoy, sus muros abiertos al cielo siguen mostrando las cicatrices de la Guerra Civil.

Trijueque fue uno de los escenarios clave de la Batalla de Guadalajara de 1937. Actualmente cuesta imaginar aquel estruendo bélico frente a un paisaje tan sereno. Y, sin embargo, quizá esa sea una de las grandezas de la localidad: haber sabido convertir un territorio marcado por la historia en un lugar de calma y contemplación. Pasear por sus calles, detenerse en la Plaza Mayor, recorrer los restos de la muralla o acercarse a las ruinas de la iglesia es prolongar la experiencia del mirador. Todo en Trijueque parece orientado hacia el paisaje, como si el pueblo entero hubiera aprendido a vivir buscando respuestas en la lejanía.

FUENTE:https://www.latribunadeguadalajara.es/noticia/zefe3342b-e87f-4f85-9fdb0398ce8d176e/202605/la-ventana-donde-dieciseis-pueblos-caben-en-una-mirada

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