POR JOSE MARÍA SUAREZ GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE GUARROMAN (JAEN).
Posiblemente, de todas las cucharas de palo que integran mi colección, tal vez sea ésta la que mayor carga emotiva tenga.
Está hecha a mano, y ha rodado por la familia de mi esposa desde no se sabe cuando.
Es como una herencia familiar de abuelos a padres y a nietos.
Mi esposa es descendiente del colono de Guarromán Jacobo Kliespies, al que sucedio su hijo Pedro Kliespies, casado con Estefanía Adarbe (sic) colonos en 1781 de las suertes 114 y 252 del departamento 4º de Guarromán, cuando el reparto del Intendente Ondeano, y hasta puede ser que sea una de las cucharas que los descendientes de los primeros colonos levantaron para reinvidicar sus derechos forales ante los invasores franceses.
De la época es por todo lo investigado, y tenerla entre las manos fue verdaderamente emotivo. ¡Una cuchara de palo de cuando aún estaba vigente el Fuero!
No hay papeles escritos (las cucharas de palo, tristemente, no tienen escrituras notariales) pero hay una realidad, y es que ha formado parte del ajuar de descendientes de colonos durante varias generaciones, como una herencia culinaria de padres a hijos para ir a comer la talega en las jornadas en el campo, más que para cocinar con ella.
No conocemos toda la historia de esta cuchara de palo familiar, pero si sentimos una emoción muy especial la primera vez que la sostuvimos en nuestra mano y comimos con ella hace muchos años.
