HOY: «PULPINOS CABEZONES ENCEBOLLAOS»
Jun 13 2017

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Sobre pulpos y calamares de gran tamaño o gigantes, se han escrito multitud de cosas casi siempre ensamblando aventura, misterio y terror.

Y también se han escrito multitud de recetas como testimonio de sus aplicaciones culinarias.

El pulpo de roca (en Asturias decimos «de pedreru») tiene en Galicia tradición milenaria de cocina consumiéndose en fresco y en cecial; es decir, curado. En cambio, las especialidades asturianas del pulpo -salvo en comarcas cercanas a Galicia- son de historia reciente aunque, eso sí, creando escuela de «alta cocina».

El pulpo de pedreru es el cefalópodo conocido como Octopus vulgaris Lamk, de 8 tentáculos gruesos y robustos con DOS FILAS DE VENTOSAS EN CADA UNO, y color gris oscuro con tonalidades verdosas y vinosas.

Su carne es apreciadísima y suele ofertarse preparado «a feira», en guiso con patatines, a la plancha (previamente cocido)…

Hoy, amigos lectores, «vamos a cambiar el tercio» y voy a presentarles al «pulpín cabezón», pulpo blanco, pulpo de arrastre, pulpo almizcleño o, como dicen por la costa andaluza, «pulpo maricón».

Este cefalópodo corresponde a la especie Eledone cirrhosa (hay otra especie muy similar) y es un animal de tamaño más bien pequeño, de color blanquecino grisáceo, con 8 tentáculos y UNA FILA DE VENTOSAS EN CADA UNO, y un cierto olor a almizcle que recuerda al del perfume de algunas «señoras de vida alegre»; de ahí el apodo andaluz de «almizcleño» o «maricón».

Antiguamente era muy poco o nada apreciado; pero hoy, dado su precio muy asequible y sus buenas cualidades culinarias, empieza a gozar protagonismo de cocina.

Yo lo preparé «encebollado» para, ¡perdón!, celebrar «mi medio santo».

Compré 1,5 kg de pulpinos cabezones y, bien limpios, los congelé durante 4 días.

Hoy, ya descongelados, los cocí en olla rápida con un poco de agua y sin sal durante 10 minutos.

Escurridos, los dejé enfriar y corté en trozos medianos.

Aparte, preparé un pisto con cebolla, pimiento rojo y un poco de ajo.

Aromaticé con un chorro de fino andaluz y coloreé con un poco de pimentón.

Llevé el pisto a una cazuela, incorporé el pulpo y añadí un poco de su agua de cocción .

Dio todo unos hervores.

Al momento de comerlos los complementaré con unas buenas patatas fritas y un ALBARIÑO DA OCA, de los que reservo para ocasiones como esta.

San Antonio de Padua, abogado de cosas perdidas, me ayudará con este guiso «polbeiro» a recobrar ilusiones abandonadas.

Add your Comment

Calendario

mayo 2026
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO