POR OSCAR GONZÁLEZ AZUELA, CRONISTA OFICIAL DE LAGOS DE MORENO (MÉXICO).
DE: DAVID ALFARO PARA: EL COMANDANTE EN JEFE
Camarada Presidente:
Hasta esta Rotonda de las Personas Ilustres, en donde reposo con cientos de esqueletos de los hombres de pensamiento, arte, ciencia y acción que dieron origen a las Tres Transformaciones de la República, ha llegado el chisme de que ha utilizado usted mi obra “Cristo destruye su cruz” para su mensaje navideño.
Se lo agradezco al tiempo inferir que la figura de Benito Juárez ya le ha quedado entallada; y al ligarla con el mensaje que dio al Consejo de Seguridad de la ONU en el que pide que los ricos sostengan a los pobres, hallo la cuadratura al círculo de su mesianismo que deja muy atrás su inicial megalomanía; por supuesto en sus tropicalías, nadie del círculo cercano se atrevió a decirle: “Ay Andrés, no mameyes en tiempo de melones…”, si acaso muy seriecitos, le habrán corregido la ortografía.
Pues bien, ya que ha usted tomado una imagen de mi autoría para su mensaje, antes que reclamarle le voy a proponer un par de imágenes más que pintan de cuerpo entero los tiempos del México actual.
En una represento a un hombre joven y fuerte, que estando en edad de pensar y producir riqueza, junta las manos para pedir, incapaz en absoluto de dar; cuenta con una cabeza de piedra, que no puede razonar, que es como estarán algunos mexicanos presas del fanatismo, maniatados por la seducción con la que son embabucados diariamente; la llamé: “Nuestra imagen actual” y fue pintada en 1947, hace ya setenta y cinco años, cuestión que aclaro antes de que se me vaya a la yugular como lo hace constantemente con quienes no aceptan sus hechos y palabra evitando cambiarle ni una coma.
En la segunda titulada “El diablo en la iglesia” en el plano inferior aparece numeroso grupo de personas arrodilladas, en posición de adorar a un ente que se ubica en el plano superior; en medio de estos, personajes -en general parejas- beneficiarios de su pasajera situación; el sitio en el que se encuentran los dos grupos solamente es sostenido por ese ser malévolo que alcanza a apalancar la estructura que inexorablemente, al paso del tiempo, está destinada al derrumbe, bajo cuyos escombros quedarán todos los aludidos.
Son suyas, espero encuentre ocasión de aprovecharlas, ahora sería propicio. Reciba un abrazo con la camaradería de: Siqueiros
