POR JOSE ANTONIO AGUNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁECERES (CÁCERES).
Malpartida de Cáceres vivió el Domingo de Ramos de manera especial. La Hermandad de Guardadores y Alabarderos del Señor hizo realidad un sueño que se venía acariciando desde hace tiempo: la incorporación a la Semana Santa malpartideña un nuevo paso procesional. Se trata de un paso chiquito de Jesús montado sobre una burrita -popularmente “la burriquilla”-, pensado para ser portado por niños, los de la cantera más joven de la hermandad, los cuales pusieron toda su ternura y alegría en su primer paseo por las calles de la población. El desfile estuvo acompañado por la Agrupación Musical Los Arcos y por un importante número de guardadores adultos, padres y fieles de la parroquia. El recorrido del mismo fue Glorieta de la Iglesia y calles Carmen, Pintores e Iglesia. Felicidades a los Guardadores por esta incorporación, por seguir dando esplendor a la Semana Mayor y por inspirar tradición y espíritu cofrade entre los más jóvenes. Al hilo de esta nueva procesión, me vienen a la memoria estos sencillos versos de Semana Santa que se reproducían en coplas de cordel o de ciego y que nuestras abuelas y abuelos aprendían y recitaban mil veces, pues de ellos los aprendí:
Jesús, que triunfante entró
domingo en Jerusalén,
por Mesías se aclamó
y todo el pueblo en tropel
a recibirle salió.
Con muchos ramos y palmas,
jazmines y violetas,
que sembraban por la tierra
por donde el Señor pasaba
se abrían todas las puertas.
Las calles entapizadas
con muchos rasos y telas,
las capas se las quitaban
tirándolas por la tierra
por donde el Señor Pasaba.
Fueron muchos los obsequios
y grandes recibimientos
de Nuestro Padre amoroso,
Santo, Santo, rey del cielo;
Santo, repitieron todos.
Y todos en procesión
le siguieron muy contentos;
no te cause admiración
que hasta los niños de pecho
alababan al Señor.
Con sus lenguas tiernecillas,
dejándose de mamar,
decían: ¡Viva el Mesías!
que nos vino a rescatar
Nuestras almas este día.
Con grande triunfo y amor
hasta el templo le llevaron,
y las puertas se cerraron;
pero las abrió el Señor;
los judíos se pasmaron.
Dos entradas se le hicieron
con notable variedad:
el domingo entró con palmas
y volvió el jueves a entrar
con las manos maniatadas.
Por este raro misterio,
dulce pastor de las almas,
concédenos la victoria
y llevadnos entre palmas
a gozar eterna gloria.
