POR JOSE LUIS ARAGÓN PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
Comenzamos en plural por han sido dos, y ambos, solemnes y emotivos a la vez. En cada uno de ellos la ciudadanía de Chiclana, con su presencia, ha demostrado el cariño, la admiración y el respeto que le tenemos a la benemérita institución, la que vela por nuestra seguridad los 365 días del año desde aquel lejano 1845 cuando se establece en Medina Sidonia la Tercera Sección de la Tercera Compañía de la provincia de Cádiz. Ella será la encargada de vigilar los caminos y muy «especialmente los pinares de Chiclana». Fue solo un año después de la creación del cuerpo por el mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta, segundo duque de Ahumada. Por ello, el 15 de abril de 2019, Chiclana otorgó a la Guardia Civil la medalla de Oro de la ciudad
La jornada vivida en la clara mañana, casi estival, de ayer en nuestra ciudad, fue intensa y quedará en los anales de nuestra historia y en el recuerdo de cuantos hemos participado, de alguna manera, en ella. A las once de la mañana, se celebró el acto de inauguración de la glorieta dedicada a la Guardia Civil, ubicada entre la intersección de la carretera de La Barrosa y la de Sancti Petri, justo en donde se hallaba el antiguo cuartel del Molino (1944), el mismo que a principios del siglo XX fue el Gran Hotel La Barrosa. La subdelegada del Gobierno en la provincia, Blanca Flores Cueto; el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, Luis Martín Velasco, y el alcalde de la ciudad, José María Román Guerrero, hicieron los honores del descubrimiento del monolito que lleva el nombre de la Guardia Civil y sus símbolos: un haz de lictores y una espada desnuda en banda coronado con la corona real.
En los discursos, el alcalde dio las gracias a la Subdelegación del Gobierno y a la Guardia Civil por su implicación en estos actos, manifestando: “La glorieta está dedicada a todos los guardias civiles por el esfuerzo que durante tantos años han realizado por la seguridad de los chiclaneros y chiclaneras (…) la Guardia Civil trabaja por nosotros, por la democracia y por la libertad». El coronel Martín Velasco contestó al discurso diciendo: «Este bonito recuerdo va a quedar grabado en nuestros corazones y en nuestras imágenes cada vez que pasemos por esta rotonda (…) Se trata del mejor homenaje que podamos tener, no solo a los que estamos, sino también a los que vistieron el verde, que dieron lo mejor de su vida con otros medios y otros horarios que los que podemos disfrutar hoy. Y también es un homenaje a los guardias civiles que están por llegar el día de mañana (…) es muy importante agradecer a la ciudad de Chiclana por tener este detalle con nosotros, lo cual dice tanto del equipo de Gobierno y de este pueblo que tanto queremos y admiramos”. Por último intervino la subdelega del Gobierno que destacó: «El compromiso y trabajo de la Guardia Civil en materia de seguridad, siempre al servicio de la ciudadanía (…) este homenaje parte del Ayuntamiento de Chiclana que ha querido poner en valor el trabajo de la Guardia Civil en esta ciudad».
Al filo del mediodía, en la plaza Mayor, tuvo lugar el segundo acto. Comenzó con los acordes del himno nacional y la entrada al recinto de la bandera de España, que presidiría toda la ceremonia. Una vez llegadas las autoridades al estrado de honor, se procedió al reconocimiento y entrega de distinciones y homenajes a distintos miembros del benemérito cuerpo, así como a particulares que, comprometidos con sus semejantes, han dado muestras de verdaderos valores humanos: el fiscal jefe de la Audiencia provincial de Cádiz, Ángel Núñez; los vecinos de las villas de Grazalema y Ubrique y, en lo que nos toca como chiclaneros, al gerente y propietario de Náuticas Gurri, Francisco Javier González, que protagonizó la gesta junto a su hijo de rescatar a ocho inmigrantes en el caño de Sancti Petri cuando estuvieron a punto de fallecer.
A continuación, siguieron los discursos institucionales del alcalde, el de la subdelegada del Gobierno y, por último, el del coronel jefe de la Comandancia de Cádiz; al finalizar este su discurso, dio los correspondientes vivas protocolarios a España, al Rey y a la Guardia Civil, que fueron coreados por todos los asistentes. Concluyó el acto con la ofrenda de una corona de laurel –en homenaje a los guardias civiles caídos de todos los tiempos históricos; aquellos que sirvieron a la institución con sacrificio y lealtad, y murieron con honor en acto de servicio– y una salva de fusilería. Terminada esta, y antes que la unidad rompiera filas, se cantó el himno de la Benemérita para, a continuación, dar paso al desfile de las diversas unidades de la Guardia Civil, ante las autoridades civiles y militares: Armada, Ejército de Tierra, Guardia Civil, Policía Nacional, representantes de la carrera judicial, colectivos socio económicos y culturales de la ciudad y público presente.
