TRAS EL HALLAZGO, SE PUSO EN MARCHA UN ESTUDIO HISTÓRICO QUE HA TOMADO VARIOS MESES Y QUE RELATA LO ANUNCIADO AYER TANTO POR LA ALCALDESA DE PEÑAMELLERA ALTA, COMO POR EL CRONISTA OFICIAL DE LAS DOS PEÑAMELLERAS, CECILIO FERNÁNDEZ TESTÓN

Peñamellera Alta ha recuperado un trocito más de su historia. El hallazgo de la lauda sepulcral del Conde Don Vela, el personaje que refundó el templo románico de San Pedro de Plecín, ubicado a unos 400 metros de Alles, ha supuesto «una satisfacción» para el equipo de gobierno al «recuperar una importantísima pieza arqueológica, del siglo XII, para la historia de Peñamellera, tanto para la Alta como para la Baja», indicaba la alcaldesa Rosa Domínguez de Posada. Se trata de una losa de granito gris trapezoidal, de traza levemente curvada, de 178 centímetros de altura por 60 y 38 centímetros de bases, que muestra esculpida a lo largo de su superficie una espada en alto relieve donde se distingue con claridad la empuñadura y la hoja, rematada en punta acorazonada. Eso sí, en la piedra no se aprecia ninguna escritura.
El descubrimiento en sí también tiene su historia. Fue Benito Fernández Enterría, vecino de Alles, quien se puso en contacto con el Ayuntamiento peñamellerano para contar que, entre sus pertenencias, se encontraba dicha lápida. Su abuelo, Ángel Fernández Guerra, en el segundo decenio del siglo XX se encontraba arando en la Llosa de San Pedro, al Este del monasterio en Plecín, cuando se encontró con la piedra, optó por llevársela y la utilizó para rematar el muro de cierre de una finca de Trespalacios. Su nieto no solo rescató una lauda sepulcral sino «una pieza del siglo XII con una gran importancia arqueológica». Y es que, tras el hallazgo, se puso en marcha un estudio histórico que ha tomado varios meses y que relata lo anunciado ayer tanto por la alcaldesa de Peñamellera Alta, como por el cronista oficial de las dos peñamelleras, Cecilio Fernández Testón, que «pertenecía al Conde Don Vela», un personaje clave en el devenir histórico de estos municipios.
Asimismo, Fernández Testón indicó que el caso tiene una similitud con lo ocurrido en Abamia (Corao), donde habían sido enterrados la Reina Gaudiosa y su marido Don Pelayo, cuyos restos fueron trasladados a la Cueva de Covadonga por Alfonso X. «Mientras la de Gaudiosa ostentaba epigrafía, la de Don Pelayo solo mostraba la espada de guerrero, como ocurre en este hallazgo de Alles», manifestaba el cronista oficial. «En el mismo siglo el Conde Don Vela, descendiente de la estirpe alavesa y muy relacionada con la corte asturiana desde Alfonso I, fue enterrado en su día dentro de la iglesia de San Pedro de Plecín, anteriormente llamado Monasterio de San Salvador, como derecho que tenía por haber sido reconstructor del templo. Todo ello da unas señales de autenticidad arqueológica y testifica el origen de esa misma espada del segundo cuartel en la heráldica de los Mier, descendientes de los Vela», añadía Fernández Testón.
Iglesia en ruinas
La alcaldesa ha querido agradecer el «gran trabajo» llevado a cabo por la diputada del grupo parlamentario de Foro en la Junta General del Principado de Asturias, María del Mar García Poo, y al presidente de la Comisión de Cultura del partido, Marcos Vallaure, quienes han trabajado en el descubrimiento para situarlo en el tiempo y darle valor. Pese a que la significativa lápida es conocida por el Ayuntamiento desde hace meses, no fue hasta ayer cuando la regidora peñamellerana la dio a conocer, «porque quería que estuviesen todos los que han trabajado en el descubrimiento, aunque al final Marcos Vallaure no pudo estar, no quería que acabase la legislatura sin descubrir esta pieza tan importante», sumaba Domínguez de Posada.
La pregunta es qué va a ser ahora de la lápida del Conde Don Vela. La intención del equipo de gobierno de Peñamellera Alta es que la pieza sea expuesta al público. «Lo trasladaremos a la Consejería de Cultura y nos gustaría colocarla junto con las columnas y las partes de los capiteles que se han ido recuperando con el tiempo», expresaba la alcaldesa. Y es que, la iglesia de San Pedro de Plecín se encuentra en ruinas desde hace mucho tiempo y con este reciente descubrimiento recupera un trozo de su memoria histórica. Rosa Domínguez de Posada siempre ha reivindicado la relevancia del monasterio y la importancia de proteger y divulgar el arte románico, al que pertenece el templo.
Fuente: http://www.elcomercio.es/ – Sheila Vaca