POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).
Pienso que ni él mismo sabe lo grande que fue como jugador de fútbol, y lo noble y grande que es como persona. Estoy hablando, para quien no lo conozca, de un corazón que jugó al fútbol ¡Y cómo jugó al fútbol! Es tan sencillo que cuando hablas con él, con su silencio, parece que tú eres el digno de admirar y él un recogepelotas. Cuando él, Juan Carretero, Juanito Carretero, como siempre le llamó la afición, fue en la U.D. Montijo un gigante sobre la hierba.
Carretero es un hombre tímido, silencioso y sonriente que se adueñó del césped del Francisco de Alarcón. A veces, cuando no eran sus tardes, resultaba desconcertante, hasta los andares se le transformaban, igual que las faenas broncas de Curro Romero y Rafael de Paula. “Carretero, cuántos disgustos nos das”, se escuchaba. Sin embargo, cuando eran las suyas -fueron muchas las gloriosas-, entonces, cuando rompía, llegaba el desagravio. Se pegaba tres verónicas y varios ayudados por alto, parando, mandando y templando el fútbol y el tiempo. Rápidamente, de manera espontánea, los olés se oían en la tribuna. Aquello era pura armonía de partitura compuesta al compás por una pasión deportiva.
Juan Carretero, en las tardes soleadas de domingos de gloria, derrumbó, atemorizó, desmoralizó y rompió cinturas de las defensas que le salían a su paso. Su velocidad, sus quiebros, sus regates explosivos, al más puro estilo del colchonero Ufarte. Sus genialidades y sus goles, pusieron en pie a una afición emborrachada e hipnotizada por sus jugadas, viendo cómo al marcador le había dado un vuelco.
Toni en corto para Marcos, éste para Moni, Moni controla y cambia para Carretero ¡Vaya autopase de Carretero! ¡Atención que pisa área!… ¡Qué no daría yo ahora por volver a cantar sus goles en la radio! Juan Carretero ocupará siempre un lugar privilegiado en las vitrinas deportivas de la U.D. Montijo porque ha sido un genio vestido de futbolista, un maestro pletórico de esencia, sentimiento, poderío arte y grandeza.
