POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
El poblado marinero de Sancti-Petri espera que con el aumento de cuota de atún rojo vuelva a reactivarse la quinta almadraba de la provincia
La almadraba prevé la creación de unos 70 puestos de trabajo y, según José María Román, alcalde de Chiclana, espera que comience a faenar para 2027
Combinar la almadraba con un festival que tiene un impacto de casi 60 millones de euros anuales posicionarían a Sancti-Petri como un núcleo económico importante para la ciudad
La histórica almadraba de Sancti Petri prepara la intendencia para calar en 2027
El poblado de Sancti Petri espera recuperar parte de su pasado. Volver a respirar el aire salado que un día respiró. En sus calles está la respuesta. Los atunes pintados por el artista Antoni Gabarre pueden dejar de estar atrapados en los muros en ruinas para estarlo de nuevo en un copo chiclanero. Después de que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) aprobara un incremento del 17% en las cuotas europeas para los próximos tres años, el regreso de la almadraba de Sancti-Petri ha cobrado más fuerza que nunca. «Está a la vuelta de la esquina», afirma sobre su reactivación el alcalde de Chiclana, José María Román.
Una vez se oficialice la asignación de cuota para la que sería la quinta almadraba de la provincia, el poblado de Sancti-Petri recuperará parte de la actividad económica industrial que marcó sus años de bonanza y, junto al impacto de Concert Music Festival, se convertirá en un núcleo económico más que importante para la ciudad y la Bahía. Es decir, el sector pesquero y uno de los festivales de música más punteros de Europa se darían la mano en una pequeña península chiclanera para impulsar a una ciudad que camina a los 100.000 habitantes.
El aumento de la población de atún rojo ha provocado un incremento de la cuota de pesca europea de un 17%.
La última vez que caló sus artes fue hace más de medio siglo, en 1971. La bajada brusca de las capturas llevó al Consorcio Nacional Almadrabero a cerrar una almadraba de Sancti-Petri que durante décadas se había convertido en la «base» de todas las almadrabas de la costa Atlántica. Sin embargo, en los últimos diez años había pasado de pescar 13.000 atunes, en 1962, a tan solo 1.056 ejemplares en su última temporada. Pero este no fue el único motivo. Según José Luis Aragón Panes, cronista oficial de Chiclana, también entraron en juego factores medioambientales, así como los avances tecnológicos en la cadena de frío que permitían a los barcos japoneses faenar en aguas del atlántico y congelar sus capturas para llevárselas de vuelta a Japón. Por su parte, los vertidos al mar durante la construcción de la base naval de Rota hacían que se enturbiara y que «los atunes no pasaran tan cerca de la costa como antiguamente».
La última vez que caló sus artes fue hace más de medio siglo, en 1971
Pero antes de que el Consorcio Nacional recogiera sus artes, se disolviera en 1973 y se subastara la península por la «misma cantidad que había costado 70 años antes» – 85 millones de pesetas–, el poblado de Sancti-Petri vivió su época dorada. La pesca de atunes, que se remonta en la zona hasta la época de los fenicios, se convirtió en un músculo económico importante para Chiclana, hasta el punto de que el Consorcio Nacional Almadrabero levantó en la península de Sancti Petri un pequeño poblado con incluso luz eléctrica y agua corriente, cuando no había en la mayoría de puntos de la localidad.
«De 1940 hasta 1950 aproximadamente es cuando se implanta el poblado como lo conocimos, con el mercado, el cine, la alcaldía, el bar, la iglesia y las casitas», recuerda el cronista. Unas casitas en las que habitaban los trabajadores fijos tanto de la almadraba como de la conservera. Durante los cinco meses de campaña, en el poblado se podían concentrar unos 1.000 trabajadores, de los cuales más de un centenar eran fijos. Según José Luis Aragón Panés, la población total de Sancti-Petri, que llegó incluso a contar con un alcalde, alcanzó las 647 personas a principio de la década de los sesenta.
En 2003, Pesquerías de Chiclana SL ganó un concurso público para reactivar la almadraba de Sancti Petri; sin embargo, la amenaza que pesaba sobre la especie impidió cualquier posibilidad para volver a calar sus artes.
Sin embargo, todo ese bullicio que se vivía por las calles del poblado desapareció por completo una vez que los atunes dejaron de poblar la chanca y lo hicieron las armas. En 1975, sin haber explotado Sancti Petri S.A los terrenos de ninguna de las maneras, el Gobierno nacional promulgó un Real Decreto mediante el cual se declaró Sancti Petri como zona de seguridad, por lo que el acceso fue restringido y la población desplazada a otros puntos de la ciudad como Fuente Amarga. Fue en 1979 cuando el Ministerio de Defensa expropió el poblado de Sancti-Petri para utilizarlo como zona de entrenamiento militar. Hasta que en 1993 los uniformes desaparecieron de unas calles que ya no se parecían a las de su esplendor de décadas atrás.
La actualidad se entrelaza con el pasado. En 2003, Pesquerías de Chiclana SL ganó un concurso público para reactivar la almadraba de Sancti Petri; sin embargo, la amenaza que pesaba sobre la especie impidió cualquier posibilidad para volver a calar sus artes. Desde entonces, su licencia ha quedado en stand-by, a la espera de que la población del atún se recuperara y formara parte del reparto de la cuota. Y ese momento parece haber llegado. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), el organismo que regula la pesca del atún rojo en el Atlántico-Mediterráneo, ha establecido un incremento de la cuota europea para el trienio de 2026 a 2028 del 17%, ante la mejoría de la población de esta especie. En este contexto es donde entra en juego la puesta en marcha de la quinta almadraba de la provincia de Cádiz, que desde 2018 levanta la mano para reclamar su parte del pastel.
El alcalde de Chiclana, José María Román, se muestra «optimista» con que el poblado de Sancti-Petri vuelva a recuperar parte de una industria que fue crucial para la ciudad. A falta de tiempo para poder levantar de nuevo atunes en 2026, asegura que volverá a faenar en la campaña de 2027. La almadraba de Sancti-Petri generaría mínimo unos 70 puestos de trabajo directo, según Álvaro Ramírez, responsable de Pesquerías de Chiclana SL. «Además, hay que contar con todos los empleos indirectos que se crearían gracias a la empresa auxiliar y el turismo», sostiene. Después de la inversión inicial en 2003 de unos 2 millones de euros, la posibilidad de la puesta en marcha de la almadraba para 2027 ha reactivado la gestión en asuntos administrativos, de personal y logísticos, mientras están a la espera de la cuota definitiva que les otorga el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En el último trienio, a España le correspondieron unas 6.700 toneladas de atún rojo salvaje anuales, a las que se suma un incremento de unas 1.100 toneladas al año durante los tres próximos; por su parte, las cuatro almadrabas gaditanas se repartieron un total de 1.642 toneladas por año, entre 2023 y 2025.
La puesta en funcionamiento de la almadraba será también un homenaje al pasado de lo que un día fue el poblado, y que tan arraigado está en la memoria de los chiclaneros. «Más allá del interés económico, se trata de una cuestión emocional. Se trata de recuperar nuestra historia y nuestros valores. El impacto económico no está asociado, pero sí llegará para sumar en el contexto del sector primario, vinculado también al turismo», defiende el alcalde de la ciudad. Por su parte, el cronista de Chiclana, que añade que la vida en Sancti Petri no era tan «idílica» como se recuerda, opina que desde el punto de vista industrial será «positivo», sin embargo, cree que el poblado «no va a resurgir» como antaño.
El apoyo del Club Náutico
En este sentido, el Club Náutico Sancti-Petri, una entidad que está inmersa en la celebración de su 50 aniversario y que cuenta con una masa de 600 socios, apoya la almadraba como «proyecto de futuro para el poblado». «El Club Náutico Sancti Petri hace público su apoyo a la instalación de una almadraba en el Poblado como una apuesta de futuro para el mar y para el territorio: más actividad durante todo el año, empleo ligado a la tradición marinera y desarrollo económico, siempre con seguridad en la navegación y respeto al medio ambiente como condiciones irrenunciables», defendieron en un comunicado, en el que se refirieron al proyecto como una «palanca estratégica para recuperar una actividad histórica, diversificar la economía local y generar empleo estable vinculado al mar, más allá del turismo estacional, la promoción espectacular y el deporte náutico». La entidad defiende que la quinta almadraba de la provincia no solo es una cuestión de «nostalgia» o «recuperación patrimonial», sino también una oportunidad de «economía productiva real». «Frente a una actividad exclusivamente turística del poblado, la vuelta de la almadraba supondría un empujón de millones de euros a nuestra economía local».
La llegada de Concert Music Festival a Chiclana le ha impulsado aún más a la cima de los destinos turísticos. Ya no es noticia que, por ejemplo, por las calles de Madrid se promocionen carteles del festival en los que la imagen corporativa es el castillo de Sancti-Petri. Cada verano, desde 2018 y hasta por lo menos 2028, pasan por el poblado miles de personas que se dejan encantar por su magia para disfrutar de los mejores artistas del momento. «Ambas actividades pueden ser compatibles», defiende el cronista. Por eso, combinar la reactivación de la almadraba con un festival que aporta casi 60 millones de euros anuales a la ciudad consolidaría a Sancti-Petri como un verdadero motor económico y turístico que ayudaría a diversificar la economía local. Ahora, solo queda esperar que Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cumpla las expectativas y convierta la subida de la cuota en la recuperación de la memoria y la economía de un pueblo que nunca dejó de ser marinero.
