POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
Eran los primeros años del siglo XX.
Un muchacho, joven aprendiz de obrador de confitería, vino a Colunga a trabajar en la confitería de Manuel Rodríguez (creo que ese era el nombre) y que, muchos años después, siempre conocimos como «La Portalina».
Ese joven, de nombre FELIX GONZÁLEZ, puso negocio por su cuenta, justo enfrente de su primer trabajo, en lo que después fue «la mercería de Margarita Pis».
Se especializó -así lo anunciaba la prensa asturiana por los años treinta- en empanadas, tartas de almendra, bombones, helados y , en general, en todo tipo de pasteles.
Y, de nuevo pasado el tiempo, llevó su confitería y obrador a los bajos comerciales del edificio neomodernista que vemos en la foto.
Se llamó CONFITERIA DE FELIX GONZÁLEZ.
Y el tiempo siguió su curso.
Y un hijo de Félix, MANUEL GONZÁLEZ VIGIL, moderniza las instalaciones y se adentra, combinando ambas cosas, en la oferta de confitería y cafetería.
La tituló «CONFITERIA-CAFETERIA MAGOVI».
El éxito fue enorme y por sus mesas pasó lo más selecto de la sociedad colunguesa y de veraneo, sin dejar de atender con el mismo cariño y servicio a «los colungueses de toda la vida».
En el obrador, Manolín, un rapaz que, metido en harina, azúcar, mantequilla y masas, elevó la pastelería artesanal a alturas de excelencia.
Pasa el tiempo, ¡otra vez el tiempo!, y CÉSAR CARLOS GONZÁLEZ, ya tercera generación, mantiene íntegramente el negocio de su padre y de su abuelo para, una vez jubilado Manolo «el confitero», destinarlo solamente a cafetería.
Toda una institución en la hostelería colunguesa hasta que hoy -hoy precisamente- cierra sus puertas por motivos de jubilación de César.
FELIX, MANOLO y CESAR.
Cien años de historia en la historia hostelera de Colunga.
En su recuerdo les ofrezco la receta de BIZCOCHO IMPERIAL, que en su día me facilitaron Manolo y César:
Se baten muy bien 3 huevos con 100 gramos de azúcar; después, poco a poco, se incorporan 200 gramos de harina y una cucharada de Royal, y finalmente se agregan 100 gramos de mantequilla prácticamente líquida (como pomada).
Se mezcla todo con cuidado y se lleva a un molde (de forma trapezoidal) engrasado.
Hornea a horno flojo durante unos 20 minutos.
Nuestro recuerdo, con pena; nuestra ilusión, que nuevas manos se aventuren en un exitoso proyecto hostelero.
