UN COLOSO QUE EMERGE ENTRE CAMPOS Y SIGLOS DE HISTORIA
Mar 16 2026

POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA.

Hay lugares que no se descubren sino que se anuncian desde lejos. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alcocer es uno de ellos. Viniendo tanto desde Guadalajara como desde Cuenca, en mitad del paisaje se despierta su esbelta silueta. Primero la torre, altiva, como un dedo señalando el cielo. Después el volumen entero del templo, enorme, inesperado en un pueblo tranquilo. Para muchos alcoceranos este edificio religioso representa, sin duda, el símbolo del esplendor que tuvo Alcocer en tiempos de la Edad Media.

Conocida también como iglesia de Santa María, es uno de esos monumentos que se revelan poco a poco al viajero, como si el horizonte quisiera prepararle para lo que está a punto de ver. Un templo rural que mezcla estilos de manera armoniosa -el románico tardío y el gótico- y al que ya se enclava por el acertadísimo nombre con el que lo bautizó en su día el cronista provincial de esta tierra, el historiador Antonio Herrera Casado: La catedral de la Alcarria.

En Alcocer lo llevan con mucho orgullo. Durante siglos pudo ser el edificio más alto de la provincia. Un auténtico rascacielos medieval, levantado piedra sobre piedra cuando la Alcarria aún escribía sus primeras páginas de historia. Y quizá por eso, cuando uno llega a sus pies, siente que está ante algo que va mucho más allá de la idea de iglesia de pueblo. «Este edificio refleja la ambición y la importancia histórica de Alcocer en la Edad Media», afirma Borja Castro, alcalde de la localidad.

Se trata del rascacielos de piedra de la Alcarria, un monumento del medievo con proporciones casi catedralicias que domina, vigila y es símbolo indiscutible de Alcocer
Un templo de proporciones casi catedralicias que sorprende por su tamaño y su poderosa presencia sobre el pueblo. – Foto: Javier Pozo
Su tamaño sorprende. Todo en ella parece pensado a lo grande. Las tres naves se alargan como si quisieran ganar metros al tiempo, y la sacristía podría confundirse con la iglesia completa de muchos pueblos pequeños.

Declarada Bien de Interés Cultural, este edificio respira ambición. Una obra levantada cuando Alcocer era un lugar importante en el mapa de Castilla. Miguel Ángel Ortega, delegado de Patrimonio de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara, reconoce que «pocos templos de la provincia alcanzan esta magnitud y conservan la fuerza visual de su torre». Ypara Antonio del Saz, vecino y conocedor indiscutible del arte local, «cada piedra cuenta una historia. Pasear por esta iglesia es sentir la memoria viva de nuestro pueblo», señala con un total convencimiento.

Hay historias que ayudan a entenderlo mejor. En el siglo XIII, estas tierras estuvieron ligadas a doña Mayor Guillén de Guzmán, el gran amor de juventud de Alfonso X el Sabio. Alcocer fue entonces centro de un pequeño mundo: nobleza, conventos, peregrinos… y con un templo que crecía al ritmo de aquella prosperidad. Hoy, en una de sus capillas, una reproducción recuerda el sepulcro medieval que guardó su memoria y cuyo rastro se perdería.

Se trata del rascacielos de piedra de la Alcarria, un monumento del medievo con proporciones casi catedralicias que domina, vigila y es símbolo indiscutible de Alcocer
Un templo de proporciones casi catedralicias que sorprende por su tamaño y su poderosa presencia sobre el pueblo. – Foto: Javier Pozo
Pero quizá lo más fascinante de esta iglesia no sea lo que se cuenta de ella, sino lo que se siente al pasear entre sus muros.

La luz cae hasta derramarse. Al fondo, rodeando el altar, aparece una girola -ese pasillo circular tan propio de las grandes catedrales- que permite caminar alrededor del presbiterio como si uno estuviera recorriendo el corazón de un templo mayor. Antonio Herrera Casado la describía como «una joya arquitectónica escondida en la Alcarria, única por su disposición y luminosidad».

No es casualidad que los historiadores se detengan en este detalle. Caminar por esa girola es hacerlo por una rareza arquitectónica, un secreto monumental escondido en un rincón de la Alcarria. «Simboliza cómo Alcocer quiso reflejar poder y prestigio en piedra», nos comenta Ortega.

Se trata del rascacielos de piedra de la Alcarria, un monumento del medievo con proporciones casi catedralicias que domina, vigila y es símbolo indiscutible de Alcocer

El edificio ha vivido muchas vidas. Fue iglesia, pero también parte de la defensa del lugar: la torre formó parte de la antigua fortaleza que protegía la villa. Y durante siglos fue además refugio espiritual para peregrinos al encontrarse el municipio en rutas de paso hacia Santiago. También guardó reliquias en una capilla de la Vera Cruz donde se concedían indulgencias a quienes llegaban hasta aquí.

Un templo de proporciones casi catedralicias que sorprende por su tamaño y su poderosa presencia sobre el pueblo.
Un templo de proporciones casi catedralicias que sorprende por su tamaño y su poderosa presencia sobre el pueblo. – Foto: Javier Pozo
En invierto, te despierta, pero en verano, cuando el sol cae sobre la Hoya del Infantado y el pueblo se llena de visitantes, a veces la iglesia se convierte también en escenario de conciertos. Entonces, el silencio gótico se llena de música. Escuchar el sonido de un violín entre estas piedras es experimentar la historia en vivo. Quizá por eso Alcocer tiene un secreto que muchos viajeros descubren tarde: su gran templo no solo se visita, se contempla desde cualquier rincón. Este coloso de piedra lleva ya siglos recordándonos que, incluso en los lugares más tranquilos puede alzarse de pronto un pedazo de grandeza como La Asunción.

FUENTE:https://www.latribunadeguadalajara.es/noticia/z77b913a9-371b-4865-ae1bf977ae256be4/202603/un-coloso-que-emerge-entre-campos-y-siglos-de-historia

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