POR JOSÉ MARÍA FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
Por Colunga siempre se dijo -ignoro la causa- de que los meses con «erre», es decir los que van de octubre a abril ambos inclusive, son los más propicios para el disfrute de los mariscos de «pedreru», como oricios (arancinos, arcinos, aleznes), llámpares, bígaros, quisquilla, centollos y centollas (peaña, pelón,pelosu, peludu…).
Y, claro, si hablamos de centollos y de Colunga, lo lógico es que desde aquí pregone las delicias y exquisiteces de los que se capturan, a mano o a gamu, en las bajamares que liberan los pedreros que van desde «El Pegollín», en la zona de San Juan, a la «Peña La Salmoria», en Huerres, dejando en el intermedio «El Saltu la Muyer».
Antes de seguir quiero aclarar -lo mío siempre es «aclarar conceptos»- un pequeño detalle.
Últimamente se ha dado en llamar «txangurro» (antes changurro) a las preparaciones de centollo relleno.
¡Error tremendo!
La palabra euskera TXANGURRO y TXANGURRUA refiere y define al animal (centollo, Maja squinando Herbst.) y en algunas zonas al buey de mar o noca (ñocla), al que también llaman buia, petaka y amarrantz.
Lo que ignoro es la causa de que txangurro (¡y así lo hace hasta el diccionario de la RAE!) se haya «acoplado» al relleno.
Decía Álvaro Cunqueiro, que en esto de comer (y de otras muchas cosas) sabía en demasía: » Una centola é o mais exquisito dos froitos do mar, e dá varios sabores diferentes, que un é o das patas maiores, e outro o das patas curtas, e outro é o do corpo, e outro o do cacho, si ten corais, mellor… O mellor que se pode facer cunha centola é comela cocida».
Sigamos, pues, el consejo de don Álvaro.
Aprovechemos el regalo de un buen «centollu d´acá» cocido en agua de la mar, si es posible.
Y si el animal es de «cultivo» (en Colunga decimos «de cetárea» o «francés»), lo mejor es cocerlo en agua con sal, una hojina de laurel y dos o tres erizos de mar (oricios).
El resultado es sorprendente.
Y déjense de rellenos.
