ALTERNANCIA, REGENARACIONISMO Y… LISTAS ABIERTAS
May 05 2015

POR FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

El abogado y político torrevejense Joaquín Chapaprieta Torregrosa. / Colección de F. Sala Aniorte
El abogado y político torrevejense Joaquín Chapaprieta Torregrosa. / Colección de F. Sala Aniorte

El Partido Liberal fue un partido político creado en 1880 por Sagasta y que, con el Partido Conservador de Cánovas del Castillo, constituyeron el sistema bipartidista con alternancia en el gobierno que caracterizó a la Restauración monárquica durante el tramo final del siglo XIX y el inicial del siglo XX.

Nacido como Partido Fusionista pasó a denominarse Partido Liberal Fusionista y por fin únicamente Partido Liberal. Agrupaba en su seno a los sectores no republicanos que aceptaban la nueva legalidad reflejada en la Constitución de 1876 y entre los que incluían, monárquicos, los ‘posibilistas’ de Castelar y otros sectores.

La alternancia política se inició cuando Cánovas del Castillo cedió el poder a Sagasta, formando el primer gobierno el 8 de febrero de 1881, iniciando una primera etapa del sistema que conoció hasta tres gobiernos liberales.

Pedro Cánovas Vallejo, sobrino de Antonio Cánovas del Castillo y dueño de un establecimiento de comestibles, quincalla y paquetería en Torrevieja, le envió una carta mostrándole su apoyo y rechazando cualquier insulto o motín contra su persona, que algunos contrarios provocaban.

El sistema se institucionalizó en 1885, estableciendo que ambos partidos se alternarían en el poder a la muerte de Alfonso XII, garantizándolo las redes caciquiles con que ambos partidos contaban. Así, se impedía el acceso al poder de ideologías radicales (anarquismo, socialismo, republicanismo) que podían poner en peligro la monarquía.

Tras la muerte del cacique oriolano Andrés Rebagliato, en 1885, y sobre todo con la reimplantación del sufragio universal masculino con la ley electoral de del 26 de junio de 1890, Orihuela pasó a control liberal, creando Trinitario Ruiz Capdepón una sólida red clientelar.

Se mantuvo una directa oposición con los conservadores, que perdieron los comicios de 1893 en los distritos de Dolores y Orihuela, con sus candidatos a diputados José de Rojas Galiano, marqués del Bosch de Arés; y Arturo Pardo Incháusti, conde de Vía Manuel. Obtuvieron las actas de diputados a Cortes Trinitario Ruiz Valarino y Trinitario Ruiz Capdepón, padre e hijo, ambos liberales fusionistas.

En las elecciones municipales de Torrevieja, en 1893, quedó formada la corporación por una mayoría de liberales fusionistas, diez; dos concejales conservadores; un republicano posibilista; y otro sin inscripción.

Se deslizaron los años, sin levantarse protesta alguna en contra de lo acordado por los representantes de la política ‘trinista’. El cambio de los arrendatarios de las Salinas, hizo cambiar la suerte de muchos braceros que antes pertenecían en cuerpo y alma a algunos importantes del referido partido político. Poco satisfechos de los bienes generales que obtenían los trabajadores con la política liberal de los ‘trinistas’, se inició una separación entre los liberales.

En los restantes pueblos del distrito de Dolores fermentó la indignación contra el diputado Ruiz Valarino que, desde los escaños del Congreso, abandonó las necesidades del pueblo y despreció los intereses del distrito. El movimiento ‘anti-trinista’ unido a la idea conservadora dividió al partido.

Se originó el ‘regeneracionismo’, planteado a raíz de la crisis de 1898, porque antes se decía que todo iba bien, consistió en constatar y afrontar los males ocasionados por el liberalismo, y proponer soluciones. Los ‘regeneracionistas’ meditaron objetiva y científicamente sobre las causas de la decadencia de España. Joaquín Costa, su iniciador, lo sintetizó en el lema «Escuela y despensa»: solucionar la miseria física del hambre y el abandono de las masas al analfabetismo.

La palabra ‘regeneración’ se usó ya a principios del siglo XIX y estaba tomada del léxico médico, como antónimo de ‘corrupción’, a fin de expresar una expectativa política. En realidad, era una nueva forma en la que se vertía la vieja preocupación patriótica por la decadencia del país y su desarrollo por la consecuencia directa de la crisis del sistema político de la alternancia de partidos que había proporcionado al país una falsa estabilidad sostenida sobre la base de una gran corrupción política que impedía visualizar la efectiva miseria del pueblo. El caciquismo, el pucherazo electoral, el triunfo de una oligarquía económica y política, adueñada prácticamente de todo el suelo productivo mediante tramposas desamortizaciones, creando mano de obra barata en una extensa clase de jornaleros hambrientos.

Los ‘regeneracionistas’ debían implantar reformas: política hidráulica (canales, puertos, etc.), difusión de la propiedad territorial, elevando a los braceros a la condición de terratenientes -al contrario que el socialismo que propugnaba eliminar la propiedad-, tierras comunales de los pueblos, seguridad social para los jornaleros, los obreros y los comerciantes. Destacaban reducir el analfabetismo y fomentar la enseñanza primaria mejorando la situación de los maestros. Entre las reformas políticas pretendió la autonomía de los municipios para combatir el caciquismo.

Se iniciaron nuevas reformas: acabar con la corrupción electoral, el caciquismo y el sistema oligárquico. Que el pueblo les apoyara y les votara a ellos para solucionar la miseria física del hambre y la falta de vivienda.

La posición de Joaquín Chapaprieta en el Partido Liberal se reafirmó en 1905, cuando varios miembros de la facción conservadora que habían sido desplazados por Maura de la Presidencia del Gobierno, pasaron a las filas liberales, entre los que figuraba Rafael Gasset. Este y otros nuevos fichajes aportaron al Partido Liberal una visión más proclive a la intervención activa del Estado en la economía y la sociedad. Chapaprieta atraído por el discurso ‘regeneracionista’ de Gasset –especialmente por su “campaña de política hidráulica”, se incorporó a su clientela en 1907, tras sufrir la derrota electoral como candidato a diputado por el distrito de Dolores, convirtiéndose en su secretario político.

Ni aun así, se consiguió la tan ansiada construcción del puerto de Torrevieja, y continuaron habiendo luchas entre las redes clientelares de los caciques del pueblo y los jóvenes continuaban emigrando a Argelia y América buscando trabajo.

Al día de hoy se espera que hallan listas abiertas y la no profesionalización de los políticos, con un máximo de dos legislaturas continuas, como son en países con más larga tradición democracia.

Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia.

Fuente: www.laverdad.es/

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