POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
Viajero, no te detengas, sigue tu marcha y cuando cruces Villanueva, detente antes de pasar el puente sobre el río Segura; y verás una maravilla. Sí, frótate los ojos que no es un espejismo: es el pueblo de Ulea de Murcia.
Sí, viajero, el Valle de Ricote fue el reducto de los últimos moriscos, expulsados de la península en el año 1618. ¡Adéntrate en el Valle!, que está emplazado entre Archena y Abarán, pero al pasar de Villanueva, detente en Ulea, pues si lo que contemplabas desde la asomá te fascinó, la realidad te hará superar todas las previsiones.
El periódico ‘La Verdad de Murcia’ del día 5 de abril de 1996 explica, en sus columnas, las excelencias de Ulea, como sigue:
Al otro lado del río, una vez pasado el puente que le separa de Villanueva, se divisa, como dormido en la falda del Castillo, un tapiz de huertos enmarcados en el pueblo de Ulea. Hay como un sosiego antiguo, a lo largo y ancho de esta villa, de poco más de 1000 habitantes. Aquí el crespinillo desborda los muros y los viste de añil; los tejados presumen de lomeras enjalbegadas, la ropa tendida ilumina la estrechez de las calles y en los balcones y aceras, florece el geranio. Ulea es un laberinto de calles poco frecuentadas, donde las mujeres, todavía sacan sus sillas de anea, al portal, para hilvanar sueños y soledades.
Arriba, en la cumbre del monte, donde los árabes construyeron su asentamiento -fortaleza en el Castillo, se conserva La Pila de la Reina Mora, que la leyenda atribuye al lugar donde se bañaba la favorita del Rey Moro, aunque en realidad se utilizó para encender fogatas y alertar a los pobladores de los asentamientos vecinos, según afirman otros historiadores.
Será historia o leyenda, o una mezcla de ambas; lo cierto es que Ulea tiene un embrujo especial que hace latir a todo el Valle de Ricote. Por eso la mayoría de historiadores y visitantes avezados, consideran a Ulea: El Corazón del Valle de Ricote.
