POR SANTOS BENÍTEZ FLORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES
Uno de los aspectos más importantes de la clase nobiliaria en el siglo XIV era su unión como grupo, puesta de manifiesto cuando formaron la Hermandad de los Caballeros, Fijosdalgos y Hombres Buenos de las ciudades, villas y lugares en las Cortes de Burgos el día 2 de Julio de 1315 para protegerse contra los abusos de los tutores del Rey Alfonso XI, durante su minoría de edad, y velar por sus derechos.
Las Hermandades, como señala García de Cortázar, aparecen como la versión de acción política directa que promueven los grupos, en este caso el nobiliar, cuando se consideran agraviados por alguna razón, siendo de muchos tipos dependiendo del grupo que los promueva.
En la Concordia de Palazuelos, firmada el día 1 de Agosto de 1314, se estipuló que los infantes Juan y Pedro de Castilla serían los tutores del rey Alfonso XI junto con la reina María de Molina, su abuela.
Posteriormente en las Cortes de Burgos de 1315 se ratificó lo aprobado en Palazuelos, señalándose que si moría alguno de los tres tutores, seguirían los que quedaran vivos, se empezó a usar un sello nuevo y se dispuso que la cancillería real estaría siempre junto al rey y su abuela.
La Hermandad la formaron ciento tres caballeros y alrededor de un centenar de concejos de los reinos de Castilla, León, Toledo, Asturias, Galicia y las Extremaduras.
Acerca de la constitución de esta Hermandad, poseemos en el Archivo Histórico Municipal de Cáceres la copia en el Libro Becerro (catalogada por Floriano con el nº 39 D.C.L.B.) del Cuaderno de las Cortes, celebradas en Burgos el 2 de Julio era de 1353 (año 1315), en el que aparece la formación de la citada Hermandad.
La nobleza de Cáceres estuvo presente, sintiéndose unida al resto de la Corona, a través de los procuradores Sancho Sanchez y Sancho Pascual.
En esta copia se puede leer cómo esta Hermandad pretendía que todos fueran úno, un solo corazón y una sola voluntad, para guardar sus señoríos, el servicio del rey y todos sus derechos.
En dichas Cortes de Burgos además de aprobar la constitución de la Hermandad, se señalaron las normas para el ejercicio de la tutoría, aspectos referentes a la administración del reino y se atendieron las demandas de los prelados del reino. Entre los aspectos más curiosos está el que la actuación de los tutores sería supervisada por un consejo de doce caballeros, seis hijosdalgos y seis caballeros y “hombres buenos” de las villas y ciudades y que cuando alguno de los tutores del Rey fueran a alguna villa pagarían siempre las viandas que tomasen.
Los tres tutores juraron que acatarían todo lo aprobado en las Cortes de Burgos bajo la pena de perder la tutoría del Rey Alfonso XI de Castilla.
