POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MOTONTIJO Y LOBÓN (CÁCERES)
El Bar Arriba de Pedro el rubio, marido de Catalina, que vendía chucherías en el Piquete. Mi compañero de estudios en el Instituto Juan Germán Máximo, al que pedía José Cutanda, profesor de Ciencias Naturales, que pintara un paramecio con tiza de colores en el encerado. Las madres llorando cuando tras el sorteo eran conocedoras que a su hijo le había tocado a África, al Sahara para hacer el servicio militar. Los tirones de pelo que algunas veces daban los barberos con la maquinilla. Las patatas a gallo. “Para fandanguear y chuletear pasen por bar La Posá”. No sa joío mayo con las flores.