POR JOSE SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS (VALENCIA).
El pasado viernes quince de mayo, la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV) recibió la visita del gestor de la Casa-Museo Azorín y del Archivo de la Fundación Mediterráneo. Su presencia se enmarcó en una conferencia celebrada en el seno de la institución con el propósito de acercar a los alumnos el rico legado conservado en dicho espacio museístico, en el contexto de un curso académico dedicado íntegramente al estudio de la Generación del 98. El acto estuvo presidido por el Excmo. Sr. Decano D.Luis Miguel Romero Villafranca y presentado por el Director de L´ESEV.
La Casa-Museo Azorín, ubicada en Monóvar (Alicante), localidad natal del escritor, constituye un referente ineludible no solo para comprender la figura y la obra de su protagonista, sino también para adentrarse en el pensamiento, las aspiraciones y el legado intelectual de toda una generación. La Generación del 98 supuso un punto de inflexión en la historia cultural española: sus miembros, jóvenes y provincianos en su mayoría, confluyeron en Madrid a finales del siglo XIX imbuidos por el desencanto ante el panorama político y social resultante del llamado Desastre del 98 —la pérdida de las últimas colonias ultramarinas— y propusieron profundas reformas tanto sociales como políticas que marcarían el devenir intelectual del país.
El director de la Casa-Museo Azorín y del Archivo de la Fundación Mediterráneo, Javier Gallud, junto al Decano de la Real Academia de Cultura Valenciana, Luis Miguel Romero Villafranca, durante la conferencia dedicada al legado de Azorín y la Generación del 98. / EPDA
El director de la Casa-Museo Azorín y del Archivo de la Fundación Mediterráneo, Javier Gallud, junto al Decano de la Real Academia de Cultura Valenciana, Luis Miguel Romero Villafranca, durante la conferencia dedicada al legado de Azorín y la Generación del 98. / EPDA –
Azorín ocupó un lugar de especial relevancia dentro de este grupo al ser, precisamente, quien acuñó la denominación que lo identifica. En una célebre serie de artículos publicados en el diario ABC, el primero de ellos fechado el 10 de febrero de 1913, el escritor identificó y nombró a ese conjunto de intelectuales que compartían una sensibilidad común ante los males de España. No obstante, la propia existencia de la Generación del 98 como categoría literaria ha suscitado un debate académico persistente: si bien la temática y la preocupación vital de sus integrantes presentan notables convergencias, los registros estéticos y formales difieren considerablemente de unos autores a otros, lo que ha llevado a algunos estudiosos a cuestionar su coherencia como grupo generacional.
Más allá de este debate, la longevidad y la vasta trayectoria de Azorín —cuyo nombre real era José Augusto Trinidad Martínez Ruiz— lo convierten en una figura imprescindible para comprender los dos primeros tercios del siglo XX español. Fallecido el 2 de marzo de 1967 a los 93 años de edad, tuvo ocasión de relacionarse con prácticamente la totalidad de los grandes nombres de su época: Pío Baroja, Vicente Blasco Ibáñez, Emilia Pardo Bazán, Alejandro Lerroux, Clarín, José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, entre otros muchos. A lo largo de su dilatada carrera impulsó en España el nihilismo de Nietzsche, renovó el género teatral con aportaciones de corte surrealista y dejó una obra periodística de enorme calidad, especialmente en sus crónicas parlamentarias, cuya vigencia —según destacó el ponente— resulta sorprendentemente actual.
En cuanto a su célebre seudónimo —uno de varios que empleó a lo largo de su vida, junto a Ahrimán, Fray José o Juan de Lis—, el propio escritor explicó su origen al biógrafo José Mercadal: eligió el nombre de Azorín por ser un apellido de uso común en la zona levantina de la que era oriundo, dado que su nombre de pila, José, resultaba demasiado extendido por toda la geografía española como para servir de signo distintivo.
Entre los alicientes que aguardan a quienes visiten la Casa-Museo, el ponente destacó la posibilidad de contemplar piezas documentales de extraordinario valor para comprender la trayectoria y la obra del escritor. El fondo conservado incluye sus primeros artículos publicados en diarios valencianos como El Mercantil o El Pueblo; sus tarjetas de identificación en la Asociación de la Prensa; y documentos de honda transcendencia personal, como el acta de defunción de su cuñado Manuel Ciges, cuyo fallecimiento lo impulsó a exiliarse. Junto a estas piezas de peso histórico e intelectual, la colección reserva también una sorpresa de carácter íntimo y cotidiano: un mechón del primer corte de pelo del escritor, fechado el 28 de noviembre de 1874, fiel testimonio de una tradición que su madre, María Luisa, se encargó de preservar con esmero.
La conferencia, recibida con gran interés por parte de los alumnos de la RACV, supuso una invitación directa a visitar la Casa-Museo Azorín como espacio vivo de memoria literaria e histórica, y reforzó el compromiso de la institución con la difusión del patrimonio cultural vinculado a las letras españolas.
Finalizó el acto con el agradecimiento por parte del Excmo. Sr. Decano de la Real Academia de Cultura Valenciana a D. Javier Gallud, Director del espacio museístico, por tan detallada conferencia, que se enmarca en el contenido de las clases que imparte el profesor Francisco Roger Garzón.
