POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
El nombramiento como Obispo de la Diócesis de Cartagena-Murcia, de Diego de Rojas y Contreras en el año 1766, fue recibido en toda la región murciana con gran satisfacción ya que, venía precedido de una enorme estima, por ser uno de los Prelados más populares del siglo XVIII.
Por tanto, en las distintas Vicarías de la Diócesis, fue homenajeado con un ágape de bienvenida. En Ulea, como venía siendo preceptivo en todos los eventos políticos, religiosos y sociales de la Región de Murcia acudió al festín celebrado en la Vicaría de Molina de Segura.
La Delegación uleana estuvo representada por el Alcalde Sebastián de Rueda y Benavides, el cura Miguel Tomás Abenza, así como su hermano, el político murciano Antonio Tomás Abenza, uleano muy estimado en toda la región, en las altas esferas de la sociedad capitalina.
Al ágape oficial, celebrado como he dicho en Molina de Segura, acudieron unas 500 personas -según referencias del historiador Muñoz Zielinski-. Como la efeméride requería, la dieta no era la recomendada por los dietistas mediterráneos.
Llamaba la atención, sobremanera, la ausencia de pescados; siendo las carnes, bacalaos y otros salazones, los más utilizados.
Dicha presentación se realizó en la villa citada el día 29 de abril del año 1766, el mismo día que el Obispo Diego de Rojas y Contreras hizo su entrada en el Palacio Episcopal de Murcia.
El ágape, para celebrar la llegada del nuevo Obispo de la Diócesis, fue opíparo, tanto en cantidad como en calidad y, revisando las hemerotecas, exagerado; si tenemos en cuenta las enormes necesidades de los ciudadanos de la comarca de Molina de Segura, entre ellos: Ulea.
El menú y los gastos fueron los siguientes: 3 carneros que pesaron154 libras a 217 reales de vellón y14 Maravedíes. 1 ternera lechal a 300 reales de vellón .5 cabritos cuyo importe fue de 55 reales de vellón. 11 pares de pollos y gallinas que costaron 151 reales de vellón.12 pares y medio de pollos, por importe de 62 reales y medio.1 pavo, que costó 20 reales. 3 perniles, que pesaron 42 libras, por importe de 87 reales. 8 libras de manteca de vaca, 28 reales y 8 maravedíes. 29 libras de tocino añejo, 27 reales de vellón. 31 libras de manteca de cerdo, 155 reales de vellón. 1 embuchado, 16 reales de vellón. 1 salchichón. 16 reales de vellón. 5 azumbres de leche, 5 reales y 22 maravedíes. 1 arroba de harina candeal, 29 reales y medio. 16 docenas de huevos, 22 reales y 20 maravedíes. 6 libras de aletría fina, 7 reales y 26 maravedíes. 1arroba de vino blanco, 18 reales de vellón. 7 arrobas de vino del Plan, 140 reales. 3 quesos, 35 reales y medio. 6 cajas de dulces para tortadas, 32 reales. 8 barriles de rosoli, 20 reales. 26 varas de lienzo para paños de cocina, 56 reales. 8 fanegas de trigo bueno, 448 reales.Pan francés, 7 reales y 20 maravedíes. 41 hogazas de pan de Molina, 37 reales y 20 maravedíes.1 arroba de pésoles, 8 reales de vellón. 6 docenas de alcaciles, 8 reales y 8 maravedíes. 12 libras de chirivías, 3 reales de vellón. 30 lechugas, 6 reales. Ajos, perejil, hierba buena y cebollas, 1 real y 12 maravedíes. 1 saquito de garbanzos, 3 reales. Varias cestas de naranjas y limones, 28 reales. Pimienta, clavillo, nuez moscada, y canela, 2 reales y medio. 13 libras de azúcar blanca, 39 reales. 2 libras de esponjados, 10 reales. 8 botes de almíbar, 36 reales. 1 caja de dulces de Génova, 14 reales y medio. Guarnición de almíbares, almendras, y 2 fuentes de huevos hitados, 244 reales. 6 botellas de vino extranjero, 48 reales. 20 arrobas de carbón, 68 reales y 8 maravedíes. 17 fanegas de cebada para las caballerías, 391 reales. 100 arrobas de paja, 200 reales. 2 cajas de cera, 22 reales.
Y 15 docenas de vasos para refrescos, 43 reales y 12 maravedíes.10 docenas de jícaras de chocolate, 120 reales. 3 géneros de bebidas y su hielo correspondiente, 590 reales. 5 arrobas y media de dulces, 618 reales y 2 maravedíes. 81 libras de bizcochos, 648 reales. 1 arroba y un cuarterón de bizcochos de San Antonio, 124 reales.
Pero además se pagaron: Por conducir y sacrificar los cabritos, 12 reales. Alquiler del pellejo del vino, 2 reales y 12 maravedíes. Para hacer los paños, delantales y manteles, 14 reales.Al arriero que llevó el trigo al molino, 10 reales. A las señoras que cernieron y amasaron, 30 reales. Por pago al mozo que llevó el ramillete a la cabeza, desde Murcia a Molina, andando, 16 reales. Propinas diversas a los cocheros y lacayos, 260 reales. Gasto de cocineros y ayudantes, 514 reales. Alquiler de dos calesas y sus caballos, 96 reales. Gastos de una galera que transportó los trastos y una burra con sus mozos, 120 reales de vellón. Pagar a los carreteros que llevaron la paja, 110 reales.Diversas propinas a quienes hicieron diligencias, 20 reales. Propinas a la Casa de los Frailes de la Compañía en donde se alojó S.E, 120 reales de vellón. Y por regar la carrera por donde se fue a la Iglesia, 28 reales.
El Obispo Diego de Rojas y Contreras, regresó a Murcia y, los distintos comensales, a sus pueblos respectivos. Claro está, no todos pudieron hacerlo ya que, la mayoría, «quedaron bien comidos y bebidos» y, como consecuencia, tuvieron que quedar alojados en las posadas de Molina del Segura, o bien, como en el caso de los uleanos, el Alcalde Sebastián de Rueda y Benavides y, el cura Miguel Tomás Abenza, que tuvieron que dejar su calesa y caballerías, en Molina del Segura, y ser llevados a Murcia por su hermano Antonio Tomás Abenza ya que, «se encontraban tan zampaos» que no podían valerse por si mismos.
Tras pernoctar en casa de Antonio Tomás, al día siguiente, «una vez dormida la mona», el cochero del político murciano, les trasladó a Molina y desde allí, con su carruaje regresaron a su pueblo.
Al transcribir esta efeméride y, desde la paz y sosiego de mi atalaya, hago una sencilla reflexión: ¿No son, estos actos, una provocación a la clase humilde y necesitada? Estos clérigos, autoridades políticas y señores feudales; quedaron ahítos. Sí, como el rico Epulón de la parábola, qué, cuando abusaban comiendo de las mejores viandas, alrededor de sus mesas, merodeaban los hambrientos y harapientos en busca de las migajas que, de vez en cuando, caían al suelo.
Antes de concluir este relato, sacado de las hemerotecas y de estudios de otros historiadores, quiero hacer una valoración del evento: Teniendo en cuenta que un ducado equivale a dos reales y un real a 33 maravedíes. El importe del «ágape» supuso 1128 reales de vellón y 28 maravedíes; lo que, traducidos a la moneda actual, equivalen a 12,000 euros y, a 2.000.000 de las antiguas pesetas.
Es cierto que, en el siglo XVIII, la toma de posesión de los Obispos era tratada con honores de Estado.
Al clero, a los políticos y, a los señores feudales, se les olvidaba con inusitada frecuencia los valores humanos y sociales. Eran amigos de la buena mesa, organizaban entre ellos ágapes semejantes, con singular frecuencia; eran signos externos de grandeza y poderío.
De ahí que la mayoría de estos mortales -que comían de forma desaforada- estaban orondos; con abdómenes globulosos y papadas que parecía haberles hecho desaparecer el cuello.
Algunos caricatos de la época, en plan jocoso, llegaron a describir a estos epulones, con unos vientres tan voluminosos que solamente les servía como soporte de los tambores y partituras de los músicos en las fiestas de los pueblos y los desfiles procesionales.
Sin lugar a dudas, la celebración de tales efemérides, ha sido, sigue siendo y será, motivo de reflexión de las personas verdaderamente cristianas. Sí, dañaban, y siguen dañando, la sensibilidad de las personas sencillas y honestas.
