POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
¡Albricias! ¡Eureka! ¡Aleluya!
Alegremos nuestras mentes y abramos nuestros corazones a la caridad ante esta «sorprendente» noticia: El próximo jueves, día 19 de noviembre, el mundo entero celebrará EL DÍA MUNDIAL DEL RETRETE.
¿Por qué digo lo de «alegrar nuestras mentes»?
Miren ustedes: hay dos palabras castellanas muy antiguas que la modernidad cursi, por el aquel de un extraño falso pudor, intenta desalojar de nuestro hecho de habla.
Las dos, una más antigua que otra, vinieron a significar lo mismo: lugar donde se orina y se evacua el vientre.
La primera es «letrina», palabra derivada del latino «latarina», y anteriormente «lavatrina», con significado de lugar cercano a la cocina a donde llegaba bien el agua caliente destinada al baño.
Después, ya como LETRINA, adquirió este significado de local destinado a «evacuaciones corporales.
La otra es RETRETE con significado inicial de local pequeño e íntimo donde cada persona se retira a meditar, leer, rezar, vestirse… El retrete es, pues, lugar de intimidad y de pensamiento.
Santa Teresa decía que anhelaba llevar siempre a Dios en el retrete de su corazón, que es lo mismo que decir: en lo más íntimo de su alma.
El correr de los años restringió el uso de esta palabra al de la letrina.
Alegrémonos, pues, porque Naciones Unidas recupera para todos esa palabra tan nuestra y deja en segundo plano las de inodoro, water-closet, y similares.
¿Y por qué lo de abrir los corazones a la caridad?
La Asamblea general de Naciones Unidas, en fecha 24 de julio de 2013, Resolución 67/291, designó al día 19 de noviembre como DÍA MUNDIAL DEL RETRETE para que, bajo el lema ¡NO PODEMOS ESPERAR!, tomemos conciencia de que hay en el mundo más de 2 500 millones de personas que carecen en sus hogares y en sus poblados de instalaciones sanitarias adecuadas.
Personas, especialmente mujeres adultas, adolescentes y niñas, que al no gozar de esa intimidad precisa para satisfacer sus «necesidades corporales», se ven expuestas a situaciones de abusos y agresiones sexuales.
No, amigos míos. No es este un asunto de risa ni de chiste.
Son muchos miles de millones de gentes que miran con envidia nuestro bienestar y solicitan una ayuda para su situación de angustia.
Recuperemos una palabra casi perdida y luchemos todos por un mundo mejor, incluidos los retretes.
