POR CARMEN RUIZ-TILVE ARIAS, CRONISTA OFICIAL DE OVIEDO (ASTURIAS).
Cuando hace la calor… Terminamos el mes de las flores casi marchitándonos, con un calor sofocante que no se recuerda. Difícil evocar esas primeras semanas de lluvia implacable y frio que nos parecía prolongar un invierno infinito. Cambios bruscos que dan prueba de ese cambio climático que ya parece imposible negar hasta a los más tozudos. Y por el medio, los rapacinos, pasados por agua o derretidos, en sus Primeras Comuniones, que antaño se resolvían con un chocolate con churros en la parroquia y hogaño despliegan listas de regalos como si fuesen bodas de aparentar.
Cambios de tiempo y de costumbres, entre las que no hemos perdido nuestro Martes de Campo, que nos cita a todos los ovetenses y, sobre todo, a los balesquidos. El que no lo sea, que se apunte. No hay mejor forma de hacer Oviedo, mientras esperamos el museo de la ciudad.
Ánimo con el cambio de armarios, que este año se nos ha echado encima.
FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/opinion/2026/05/30/mayo-mayo-130847362.html