POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
Cuenta una leyenda grecorromana que Cronos, hijo de Urano, le cortó los testículos y los tiró al mar.
El esperma, flotando en la espuma del oleaje (símbolo clásico de los genitales femeninos), lo fecundó y de esa unión nació VENUS, diosa del amor, que emergió de las aguas flotando sobre una concha de vieira.
Este «nacimiento de Venus» inspiró al pintor italiano Sandro Boticelli (1445-1510) para cumplimentar el encargo (pintura de un motivo mitológico) que le hiciera su protector o mecenas Pierfrancesco de Médicis (1463-1503) para regalo de su hija.- Otra leyenda, ya relacionada con el peregrinaje jacobeo, nos cuenta que un peregrino, acercándose al mar, fue arrebatado por una ola y que, implorando al Apóstol, este le salvó la vida ordenando a las vieiras que cubriesen su cuerpo y lo sacaran, flotando sobre ellas, a tierra. La vieira, por tanto, surge aquí como «concha de peregrino»; si bien todo apunta a que, en realidad, era «la escudilla portátil» que llevaba todo romero para usarla como plato para comer.
Fue costumbre latina ofrecer dulcerías a sus dioses; cuando el regalo era una torta recibía el nombre de LIBUM.
El «libum veneris» sería la torta dulce ofrecida a Venus, diosa del amor; y nada tiene de extraño que nuestros invasores romanos asentaran aquí sus costumbres, perdurando muchas de ellas, como el libum veneris, entre nosotros.
La VENERA es dulcería del occidente astur, zona con abundancia de castros y de presencia romana en busca de oro.
Se elabora así: Se amasan 500 g de almendra molida con 450 g de azúcar y dos huevos hasta formar una masa similar al mazapán.
Se cortan porciones y se estiran a modo de churros para formar pequeñas circunferencias.
Sobre una oblea se dispone, central, una de ellas y en derredor, a modo de florones, se colocan las demás diseñando una roseta.
Hornea el conjunto a horno moderado hasta que la venera tome color tostado. Se saca del horno y se decora con frutas confitadas y baño blanco al gusto.
NOTA
Si no se dispone de almendra molida pueden emplearse avellanas y/o nueces, tostadas previamente y después molidas.

