POR FERNANDO JIMENEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES.
Para hablar de la plaza de la Concepción hay que partir del convento de la Concepción, que se construye a partir de 1604, cuando el acaudalado hidalgo local Juan Durán de Figueroa, cede por decisión testamentaria unas casas que había adquirido junto a la calle Empedrada, para que se pueda construir en Cáceres un convento de monjas Franciscanas Descalzas. El edifico se finalizó en 1616, año en el que se abre al culto. Su construcción no estuvo exenta de polémica, según relata el cronista oficial Fernando Jiménez Berrocal, porque termina con el maestro de la obra, Antón Arias, detenido y encarcelado por no cumplir con el proyecto inicial de construcción. Una vez finalizada y aprobada la obra, un reducido grupo de monjas habitaron este convento durante más de dos siglos.
La ley de 2 de septiembre de 1841, sobre desamortización de todas las propiedades del clero secular, fábricas de iglesias y cofradías, va a propiciar que el convento de la Concepción, una vez abandonado por sus inquilinas desde 1836, debido a la situación de ruina del edificio, sea adquirido por el Ayuntamiento como Bienes Nacionales y derruido a partir de 1843, debido a su mal estado y el peligro que ello suponía para los viandantes. El proceso de desaparición del viejo edifico fue largo y un tanto complicado, debido a los grandes gastos que generó su demolición. Por ello se inicia un dilatado proceso que habría de durar hasta 1863 cuando es inaugurada la actual plazuela de la Concepción, un proceso de especulación sobre cuál debe ser el uso que habría de darse al nuevo solar, se plantea que su uso sea para la instalación de un teatro o de un mercado de abastos. Ninguna de las propuestas llega a cuajar.
El 4 de octubre de 1861, los restos del viejo convento aún seguía siendo un problema para los ciudadanos, ello obliga a los vecinos de los alrededores a enviar una carta al consistorio, añade Berrocal, donde solicitan las medidas que se consideren oportunas para que definitivamente desaparezcan las ruinas que aún quedan y que se aproveche para el ensanche de las calles que circundan a la nueva plaza que se pretende construir. Con anterioridad a esa fecha, en marzo de 1861, es el propio Concejo el que propone la construcción de un teatro en el solar que había quedado libre, no habiendo empresario que quiera embarcarse en el proyecto teatral. El ayuntamiento no tenía muy claro el destino de un nuevo espacio público, en pleno centro urbano, que ofrecía diferentes posibilidades. En 1857 había llegado a ofrecer el solar a quien presentase un proyecto viable. Al final se opta por la creación de una plaza pública donde pudiera haber un paseo. Para la construcción de la nueva plaza se presentan dos proyectos, uno pretende hacer una plaza a nivel del suelo para que sirva de estacionamiento de carruajes, la otra propuesta es la creación de una plaza en alto, salvando la topografía del solar con un muro de contención realizado con la piedra del propio convento. Será el último el proyecto seleccionado, quedando inaugurada la plaza de la Concepción en 1863. Un nuevo espacio que hoy forma parte del paisaje urbano de Cáceres.
Y dentro de ese paisaje urbano, el edificio de Ordiales es uno de sus sómbolos. Se trata de un inmueble construido entre los años 20 y 30 y tiene una configuración de palacete modernista, representativa de ese tipo de arquitectura en la que se engloban otros inmuebles de la ciudad como el Chalet de los Málaga. Fue almacén de Ordiales y de Muebles El Siglo, aunque lleva años en desuso. Medianero con el palacio de la Isla, con traseras a la calle de la Cruz, su parte estética de más valor es la que da a la plaza de la Concepción.
Esta Casa de Víctor García conocida por Casa de Ordiales, destaca por sus grandes miradores de fábrica que le permitieron utilizar arquitectónicamente una profusa decoración neoplateresca. Tiene pues elementos estructurales propios de la época que se construyeron para alojar a la alta burguesía cacereña.
A su lado proliferan negocios como la tienda Tope Digital, que se dedica al marketing, la publicidad, la comunicación, las tácticas de optimización y posicionamiento empresarial. También lo que fue el centro de yoga Inspira, que tuvoo hasta ecotienda y una consulta de nutrición. La plaza destaca igualmente por el monumento dedicado a la jota cacereña El Redoble, que fue inaugurado por el Ayuntamiento de Cáceres en 2006, siendo alcalde José María Saponi. A su alrededor, la multitienda El Puntazo y la Tapería Quereles, que tiene los 100 gramos de jamón de bellota ibérico a 19,20 y también ofrece a sus clientes los torreznos de Soria denominación de origen.
En la plaza tampoco falta la peluquería estética Flash Estilo (su teléfono es el 927 24 58 47) ni otro de sus emblemas: el famoso palacio neoversallesco, en su tiempo fue propiedad de los López-Montenegro. Se trata de uno de los últimos vestigos del estilo neoversallesco que quedan en Cáceres. Dispone de cuatro plantas, incluido sótano y una parte superior. Hay dos plantas principales, una de invierno (la segunda) y otra de verano (la primera). La de invierno tiene al menos seis dormitorios, salones, un gran comedor y un magnífico mirador.
El cacereño Juan García Pelayo mandó construir esta casa en 1912 al arquitecto francés Galerón. Las obras culminaron en 1915 y dieron como resultado este edificio que se mezcla con elementos modernistas (los miradores). Las puertas, de estilo español, son obra de 1916 de Francisco Acedo, artista que introdujo en Cáceres los nuevos lenguajes muebles y cuya amplia obra evolucionó de un modernismo inicial a un final art-déco. Destaca su escalera central de acceso, que es de mármol, y su claraboya. Todos estos elementos, incluida la fachada, están protegidos.
De ahí nos adentramos a la recoleta plaza, con sus palmeras, bancos, jardines y espacio para las terrazas de bares como la Cervecería 19 días, inspirada en la canción de Sabina ’19 días y 500 noches’, mítica donde las haya, cuya especialidad son las orejas de cerdo al ajillo y una carta en la que también pueden degustarse platos como la prueba de cerdo, las carrilleras de la abuela, lagarto ibérico a la plancha, croquetería artesana, rabas empanadas, calamares a la cacereña, revuelto de setas y boletus, prueba de cerdo adobada, estilo extremeño.
En el plano del ocio no podemos olvidar la gastrotasca La Conce, casa fundada en 1990 y situada en el número 14, en un edificio rehabilitado por Construcciones Jara en el año 2011. Cerca, los apartamentos turísticos Norba Caesarina (en el número 15) y el bar (3:07) Nuevo Rialto. Estudio Tatu 23 y, en el 17, un edificio muy bonito que fue rehabilitado por Urvicasa en el año 1998 dan forma a este espacio en el que también se incluye los Apartamentos Alkáceres Luxury, el Bar Poppy, tradicional con comidas y pruductos extremeños abiertos desde 1988 y en el que ya se anuncia el cartel de toros de la Feria de Mayo con figuras como Juan Ortega, Roca Rey, Talavante o Emilio de Justo.
Destaca igualmente la Conce por su fuente. En Cáceres el problema del abastecimiento doméstico del agua ha sido una constante histórica. A principios del siglo XX se instalaron varias fuentes de agua potable en puntos estratégicos de la ciudad. Esta, también llamada de Santo Domingo, fue la primera de agua canalizada, la cual era dispensada al insertar una ficha moneda. Se podían llenar hasta cinco cántaros a la vez colocados en hendiduras en la cantería.
Y por aquí, las traseras del palacio de Camarena, el despacho de Agustín García Trujillo y Asociados, que es un gabinete de arquitectura y urbanismo, y el Liceo Hispánico, una escuela de lengua con la matrícula abierta de inglés para niños por 48 euros al mes, materiales incluidos. Sus teléfonos son el 690 050 466 y el 927 221 624.
