ATENTADO FRUSTRADO CONTRA FRANCO EN LA SEMANA SANTA SEVILLANA DE 1940.
Jul 08 2026

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

                                                       

La Sevilla de la primavera de 1940 despertaba aún con las huellas recientes de la guerra. Apenas había pasado un año desde el final de la contienda civil y la ciudad intentaba recuperar una apariencia de normalidad durante una Semana Santa que se presentaba como símbolo de reconstrucción y continuidad. Las procesiones volvieron a recorrer las calles, las campanas repicaban con solemnidad y los balcones se engalanaban como recuperación de una paz y rutina necesaria desde hacía mucho más de cuatro años, los atentados al patrimonio y a la ciudadanía se venían dando desde 1931, ya era hora de celebrar una Semana Santa como Dios manda. Y así fue, aunque no sin alguna oposición.

Bajo esa imagen de calma religiosa y orden social, se desarrollaban hechos mucho más tensos de lo que la superficie dejaba entrever.

Francisco Franco, ya asentado como jefe del Estado, pasó unos días en Sevilla. Los medios de comunicación registraron con detalle sus apariciones públicas y agenda: visitas a los oficios religiosos, presencia en la Catedral y asistencia desde los palcos oficiales a los desfiles procesionales de la Plaza de San Francisco. Las crónicas oficiales destacaban el fervor popular, las muestras de adhesión y la presencia de autoridades, las hermandades procesionaban por la Carrera Oficial con la seguridad que daba un Estado en paz y eso, los ciudadanos de la época, lo agradecía con saludos y muestras efusivas ante el Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, el jefe de Estado.

De aquella Semana Santa han quedado también imágenes conservadas en archivos fotográficos, donde se observa a las cofradías avanzando por la ciudad y al propio Franco siguiendo algunas procesiones desde los palcos acompañado por su esposa, Dña. Carmen Polo y de su hija. A primera vista, todo transmitía orden y solemnidad, una perfecta rememoración de la pasión y muerte de Jesús, la Semana Santa no es como muchos piensan, una celebración, es una conmemoración, un recuerdo de la tortura y crucifixión de Jesús.

Pero paralelamente un grupo terrorista anarquista y/o socialcomunista, planearon un magnicidio.

1. Contexto (esto sí está bien documentado)

La visita y agenda de Franco a la Semana Santa de Sevilla (1940) está bien documentada, aunque este episodio no es muy conocido por la ciudadanía. Franco visita Sevilla entre el 20 y 23 de marzo de 1940 y participa en actos religiosos y preside la procesión del Santo Entierro. La ciudad está fuertemente militarizada y bajo control de seguridad. Todo esto está documentado en prensa de época (ABC Sevilla) y fotografías oficiales.

Había un plan para atentar contra Franco. La idea habría surgido en círculos vinculados al comunismo internacional y habría contado con la participación de antiguos brigadistas que permanecían en la clandestinidad.

El plan habría elegido un momento especialmente simbólico: la procesión del Santo Entierro, en la que el jefe del Estado estaba previsto que presidiera rodeado de autoridades y gran multitud. La acción contemplaba un ataque coordinado en zonas próximas a la actual Plaza Nueva, con el uso de armas y explosivos, seguido de rutas de escape previamente preparadas.

2. Origen del relato del complot

El supuesto atentado no aparece como noticia clara en 1940, sino que se reconstruye décadas después en obras locales (especialmente Nicolás Salas, 2010). Se basa en relatos policiales posteriores, notas de prensa de ejecuciones y testimonios indirectos.

El objetivo: Atentar contra Franco durante el Sábado Santo, cuando presidiera el Santo Entierro, aprovechando la concentración de autoridades y público.

Sin embargo, la operación nunca llegó a ejecutarse.

Descubrimiento del plan

Una filtración permitió a las fuerzas de seguridad intervenir antes de que se llevara a cabo. La investigación derivó en un enfrentamiento en un local conocido como el Club Zapico, en la zona de la Alameda de Hércules, donde murieron varios de los implicados y también un agente de la Guardia Civil.

Los terroristas formaban un pequeño grupo de militantes clandestinos, exbrigadistas internacionales y uno de ellos era el anarquista Manuel Romero López, que fue el único que sale ileso, siendo detenido y ejecutado después, dado que a sus manos murió Enrique Galván Maestro, guardia civil. Mueren todos los demás “brigadistas”.

Durante los interrogatorios Romero aportó información sobre la red implicada y permitió reconstruir parte de los planes. El caso fue mantenido en un discreto silencio oficial, en línea con la política del régimen, en aquel momento se trató de evitar cualquier imagen de vulnerabilidad.

La versión pública quedó reducida a una nota posterior que anunciaba la ejecución de Romero López en 1941, presentada como represalia por la muerte de un guardia civil en los hechos relacionados.

El esquema narrativo

Una información llega a la policía a través de confidentes e infiltrados.

Se detecta la presencia en Sevilla de sospechosos vinculados a grupos clandestinos.

Se sigue a Manuel Romero López, recién llegado de Barcelona.

Se vinculan estos movimientos con extranjeros que actuarían disfrazados en la ciudad.

El tiroteo

Tiene lugar en el Cabaret Zapico (Sevilla). Según la reconstrucción de los hechos, la policía rodea el cabaret Zapico (Alameda de Sevilla). Dentro están Manuel Romero López y varios agentes encubiertos (descritos como brigadistas o falsos legionarios)-.

Se da el alto a los sospechosos. Uno de ellos reacciona violentamente. Se produce un intercambio de disparos con resultado de varios del grupo armado muertos y muerte en acto de servicio del cabo de la Guardia Civil Enrique Galván Maestro. Manuel Romero López resulta herido y es detenido

Consecuencias inmediatas

El complot queda “desarticulado”. Manuel Romero López es interrogado. Confiesa todo el plan y es juzgado. Todavía está vigente en España la pena de muerte, como en la mayoría de los países, así que esa fue su pena.

Ejecución y cierre del caso

En 1941 aparece una nota de prensa: “Sentencia cumplida…” Manuel Romero López había sido ejecutado. Se le atribuye ser participante clave del complot y autor de la muerte del Cabo Enrique Galván Maestro.

Se habló de la existencia de un plan estructurado de magnicidio internacional coordinado desde el Komintern. Se identifica a los implicados como “brigadistas internacionales”. En versiones modernas se aportan detalles sobre espionaje sexual y/o infiltraciones.

A partir de entonces, la seguridad en torno a Franco se reforzó de forma discreta. Algunos testimonios posteriores mencionan incluso la presencia de agentes armados infiltrados entre el público durante sus apariciones en actos religiosos.

Mientras tanto, la ciudad continuó viviendo la Semana Santa con normalidad aparente. Entre el sonido de las bandas, el incienso y el paso lento de las cofradías, la mayoría de los asistentes ignoraba por completo que, muy cerca de ellos, se habían cruzado planes de violencia y decisiones políticas de enorme gravedad.

Con el tiempo, este episodio quedó envuelto entre la historia y la memoria, convertido en un relato poco conocido de una época en la que la estabilidad exigía ocultar tensiones profundas sobre todo por tranquilidad de la población, más que harta de episodios violentos. La Semana Santa de 1940 en Sevilla pasó así a recordarse como un momento en el que la solemnidad de la Semana Santa sevillana convivió, casi en silencio, un peligro que nunca llegó a materializarse.

FUENTE:https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5945212/atentado-frustrado-contra-franco-sevilla-semana-santa-sevillana-1940

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