EL PAPEL DE LAS MUJERES EN SEVILLA DURANTE LA GUERRA CIVIL (1936–1939)
May 19 2026

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

                                                     

La Guerra Civil española ha sido tradicionalmente analizada desde perspectivas militares y políticas centradas en figuras masculinas. Sin embargo, el papel de las mujeres fue esencial en el desarrollo del conflicto. Este artículo estudia la experiencia de las mujeres en Sevilla entre 1936 y 1939, prestando atención a su vida cotidiana, su participación activa en ambos bandos y las formas específicas de represión que sufrieron. A través del uso de fuentes documentales y estudios historiográficos, vemos cómo las mujeres no solo fueron víctimas del conflicto, sino también agentes fundamentales en la organización social y la resistencia.

 

Durante décadas, la historiografía de la Guerra Civil ha dejado en un segundo plano la experiencia femenina. Este artículo pretende analizar el papel de las mujeres sevillanas durante el conflicto, atendiendo tanto a sus condiciones de vida como a su participación social y política.

El estudio se apoya en documentación de archivo, fuentes hemerográficas y trabajos especializados en historia de las mujeres. A partir de estas fuentes, se busca responder a una cuestión central: ¿cómo afectó la Guerra Civil a la vida de las mujeres en Sevilla y qué papel desempeñaron dentro del conflicto?

Contexto histórico

La Guerra Civil comenzó en julio de 1936 tras un levantamiento militar contra la Segunda República. En el caso de Sevilla, la ciudad fue rápidamente controlada por las fuerzas sublevadas bajo el mando militar de Gonzalo Queipo de Llano.

La rápida caída de Sevilla se explica por la superior organización militar de los sublevados y el apoyo de instituciones como la Guardia Civil, aunque la Guardia Civil estuvo en ambos bandos, dependiendo del mando al que le tocase obedecer.

La resistencia republicana, especialmente en barrios obreros, fue intensa pero breve. Este contexto condicionó profundamente la vida de la población civil, especialmente la de las mujeres, que quedaron sometidas al nuevo orden político desde los primeros días del conflicto.

La vida cotidiana de las mujeres sevillanas

Durante la guerra, la vida de las mujeres estuvo marcada por la escasez, el control social y la inseguridad. El hogar se convirtió en un espacio ambiguo: refugio frente a la violencia exterior, pero también lugar de vigilancia constante.

La responsabilidad de garantizar la supervivencia familiar recayó principalmente en ellas. Ante la falta de alimentos y productos básicos, muchas mujeres recurrieron al intercambio, pequeños trabajos o redes informales de ayuda.

Además, la situación legal de las mujeres experimentó un retroceso significativo. Con la eliminación de las reformas republicanas, se reinstauró un modelo tradicional que las subordinaba al marido, nada nuevo para ellas; y reforzaba ideales como la obediencia y la domesticidad.

A pesar de estas limitaciones, las mujeres desempeñaron un papel activo en la vida cotidiana: gestionaron recursos, establecieron redes de solidaridad y, en muchos casos, participaron en actividades clandestinas como la transmisión de mensajes a presos, etc.

Mujeres republicanas: represión y resistencia

Las mujeres vinculadas al bando republicano fueron objeto de una dura represión que no solo respondía a motivos políticos, sino también a una voluntad de control social sobre el papel femenino.

Muchas fueron detenidas, humilladas públicamente o utilizadas como medio de presión sobre familiares. Prácticas como el rapado de cabeza o la ingestión forzada de aceite de ricino buscaban castigar y ejemplificar.

A pesar de ello, las mujeres republicanas desarrollaron formas de resistencia. Participaron en redes clandestinas, mantuvieron la comunicación con presos y, en algunos casos, se implicaron directamente en la lucha armada o en tareas de apoyo.

Ejemplos concretos muestran esta realidad, como el caso de mujeres detenidas por su vinculación con dirigentes políticos o el de trabajadoras afiliadas a sindicatos que sufrieron represalias. Estos hechos reflejan la dimensión de género de la represión.

Mujeres en el bando sublevado

Las mujeres que apoyaron al bando sublevado desempeñaron funciones fundamentales dentro del nuevo sistema. Su papel se centró principalmente en tareas asistenciales, como la atención a heridos, la gestión de comedores o el apoyo a familias de combatientes.

Organizaciones como la Sección Femenina canalizaron esta participación, promoviendo un modelo de mujer basado en la disciplina, la religión y el servicio al Estado.

Aunque estas mujeres no sufrieron la misma represión que las republicanas, también estuvieron sujetas a un fuerte control ideológico. Su participación se limitó a espacios definidos por el régimen, sin cuestionar el modelo tradicional de género.

Durante la Guerra Civil española, la violencia no fue exclusiva de un solo bando. En la zona republicana también se produjeron episodios de represión dirigidos contra personas consideradas afines al levantamiento, entre ellas mujeres vinculadas al bando nacional.

Especialmente en los primeros meses de la guerra (verano de 1936), en zonas republicanas se produjo una situación de descontrol político y social. La desaparición de estructuras estatales en algunos territorios favoreció la aparición de grupos armados que actuaban por iniciativa propia. En este contexto, las mujeres relacionadas con militares sublevados, miembros de la Iglesia, familias conservadoras o de derechas, fueron consideradas sospechosas o enemigas.

La represión contra estas mujeres adoptó diversas formas:

-Violencia física y ejecuciones. En algunos casos, mujeres vinculadas a sectores conservadores fueron detenidas y ejecutadas sin juicio, especialmente en los primeros momentos del conflicto.

-Detenciones y encarcelamiento. Muchas fueron arrestadas por su relación familiar o ideológica con el bando sublevado.

-Violencia simbólica y humillaciones. Insultos, saqueo de viviendas o exposición pública. Ataques a símbolos religiosos asociados a su identidad.

Un aspecto importante fue la violencia contra mujeres vinculadas a la Iglesia: religiosas y mujeres activas en asociaciones católicas. En el contexto de fuerte anticlericalismo, estas mujeres fueron objetivo de persecución, ya que la Iglesia era vista como aliada del bando sublevado.

A diferencia de la represión en zona franquista, esta violencia fue más intensa al inicio de la guerra, disminuyó cuando el gobierno republicano recuperó el control, no estuvo tan sistematizada ni institucionalizada. Esto significa que, aunque existió, tuvo un carácter más irregular.

La represión contra mujeres del bando nacional en zona republicana se explica por el clima de violencia revolucionaria, por la violencia del frente popular, por la falta de escrúpulos de todo tipo, por el colapso inicial del Estado, la identificación de ciertos grupos sociales como enemigos. La historiografía coincide en que esta violencia fue más caótica y cruel, organizada en el sistema de checas (casas de tortura) y más limitada en el tiempo, que la ejercida por el bando franquista, el número no fue inferior, si acaso superior si generalizamos el tema a nivel nacional.

Hay hasta un supuesto milagro

En la  historia circula como un relato muy repetido en Sevilla sobre los primeros días del golpe militar de 1936, pero conviene tomarla más como tradición oral o anécdota legendaria que como un hecho documentado con precisión.

El contexto real es el inicio de la Guerra Civil española. En julio de 1936, tras el levantamiento militar, Sevilla cayó muy pronto en manos de los sublevados. En esos días de enorme confusión, miedo y rumores, se extendieron muchas noticias —algunas ciertas y otras exageradas o directamente falsas— sobre columnas de trabajadores y milicias que supuestamente avanzaban hacia la ciudad desde distintas zonas de Andalucía.

Entre esas historias está la de una supuesta “columna de mineros de Río Tinto” (Huelva), una zona minera con fuerte organización obrera y simpatía republicana, que habría marchado hacia Sevilla. En ese clima de pánico, se decía que esa columna venía “a entrar en Sevilla” y, en versiones más dramáticas, “a quemar la Giralda” o “a volar la Giralda, símbolo muy sensible de la ciudad.

La parte milagrosa es que se considera que “la mujer con un niño que dio la voz de alarma” fue la misma Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla. Esta historia aparece en algunas versiones orales posteriores y se presenta como una vecina anónima que habría avisado del peligro, reforzando el tono casi épico del relato. Pero no hay una fuente histórica sólida que identifique a esa mujer ni que confirme el episodio tal como se cuenta.

Lo que sí está bien documentado es otra cosa: durante esos días hubo mucha desinformación, rumores y miedo colectivo, que fueron utilizados también como herramienta de propaganda por ambos bandos. La idea de columnas “que venían a destruir la ciudad” encaja perfectamente en ese ambiente.

En resumen, sí hubo miedo real y rumores sobre columnas de milicianos en la zona. Sí existían trabajadores organizados en áreas como Río Tinto. Pero la historia concreta de la mujer y el niño avisando de quemar la Giralda pertenece más al folklore de la memoria de la Guerra Civil en Sevilla que a un episodio verificable o milagroso

Conclusiones

El análisis del caso sevillano permite comprender que las mujeres desempeñaron un papel fundamental durante la Guerra Civil, tanto en el ámbito doméstico como en el político y social.

Las diferencias entre mujeres republicanas y sublevadas fueron notables, especialmente en términos de represión y condiciones de vida. Sin embargo, ambas estuvieron condicionadas por estructuras que limitaban su autonomía.

En definitiva, la guerra no solo transformó la realidad política del país, sino también la vida de miles de mujeres que, desde distintos contextos, contribuyeron activamente a sostener la sociedad en un periodo de crisis extrema.

FUENTE:https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5886505/papel-mujeres-sevilla-durante-guerra-civil-19361939-entre-represion-supervivencia-movilizacion

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