EL BARCO “VICTORIA” ANCLADO EN SEVILLA

POR FRANCISCO JAVIER ARELLANO, CRONISTA DE LUIS MOYA (ZACATECAS-MÉXICO)

En una especie de muelle en el río Guadalquivir, en la ciudad de Sevilla, España., está el barco “Victoria” exhibiendo su triunfo y su grandeza.

El barco “Victoria” logró darle la vuelta al mundo en mil ochenta días durante los años 1519 a 1522. Es una hazaña inmortal que todos deberíamos conocer por su grandeza, por el afán de sobrevivencia y porque la victoria, también tiene esa circunstancia mágica, que se consigue sin darse cuenta. Juan Sebastián Delcano, uno de sus tripulantes, descubrió la redondez de la tierra sin buscar ese propósito y esa hazaña.

En el pasado viaje a Sevilla, vi anclado un barco en El Guadalquivir y no creí en su victoria. Su forma sencilla no me impactó. Casi me pareció un juguete grande. Tomé dos o tres fotografías porque vi una embarcación antigua. Sería hasta la lectura del texto “Magallanes, Juan Sebastián Delcano y Sevilla: historia y arte de la primera vuelta al mundo” de mi compañero y amigo cronista de Dos Hermanas, Sevilla, Lic. Pedro Sánchez Núñez, Numerario de la Real de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, que descubrí y comprendí la grandeza de esta embarcación. Mi agradecimiento al Lic. Pedro Sánchez que me hizo favor de obsequiar el libro “Temas de Estética y Arte XXXII”, Sevilla, 2018 en el pasado XLVII Congreso de la RAECO realizado en Cuenca, Esp. y de donde cogí todos los datos para este trabajo.

Parafraseo la historia de Pedro Sánchez porque su trabajo es de premio por su ardua investigación sobre el tema y porque vale la pena conocer esta hazaña que se antoja inmortal.

Pienso que ni el viaje de Colón ni ascenso al Monte Everest o la llegada del hombre a la Luna tienen esa adrenalina de lo que es una aventura donde la incertidumbre duró más de mil días de agua con sus respectivos vientos, tempestades, muertes de los compañeros, luchas de poder y lugares desconocidos para regresar al lugar del que salieron.

Fernando de Magallanes solicitó al rey Carlos V la autorización de un viaje para ir a La Especiería, islas conocidas como Las Molucas. Al portugués Magallanes se le autorizó este ambicioso proyecto. Habría que recordar que los portugueses tenían el control de Las Molucas por el oriente pero los españoles llegarían por el occidente. Conseguir el clavo, la nuez moscada y otras especias era muy valioso porque estos productos casi valían igual que el oro. El rey Carlos V apoyó con 5 naves para ese viaje junto con 234 personas.

El proyecto de Magallanes era viable; sin embargo, él tenía varios problemas. Sus paisanos portugueses lo acusaban de traidor; los españoles lo acusaban de extranjero.

La casa de Contratación de Sevilla le compró 5 naves: la “San Antonio”, la “Trinidad”, la “Concepción”, la “Santiago” y la “Victoria” apoyada por la familia Grimaldo y otros particulares interesados en esta empresa. Magallanes capitaneó a la “Trinidad” de 132 toneladas y 62 tripulantes.

Salieron el 8 de agosto del 1519 de Sevilla por el río Guadalquivir. Todas las naves llevaban su capitán. Iban cargadas con varios enseres para un viaje largo. Hubo conflictos para conseguir marineros. Sin embargo, completaron 237 personas de varias nacionalidades: 137 españoles, 12 franceses, 26 italianos, 5 griegos, 2 alemanes, 1 inglés, 3 belgas, 2, rumanos, 2 holandeses, 23 portugueses, y 24 de otras procedencias. Sería el gran reto entenderse, dirigir a estas personas por un mar desconocido. Magallanes lo sabía y los desacuerdos y traiciones estarían a la orden del día.

En Sanlúcar se entretuvieron 33 días para salir al mar abierto porque les faltaba una provisión, luego otra, unos no querían y otros cuestionaban el viaje. Algunos más se agregaron hasta llegar a 265 personas.

El 29 de noviembre de 1519 llegaron a las costas de Brasil, después Montevideo hasta llegar a la bahía de San Julián donde Magallanes esperó que pasara el mal tiempo del frío. Aquí se le amotinaron algunos capitanes. A pesar de que a Magallanes, en Sevilla se le prohibió llevar portugueses en esta expedición, él los prefirió por ser buenos navegantes. No triunfó el amotinamiento y Magallanes decapitó a Cartajena, Quezada y Mendoza de las naves de “San Antonio” y la “Concepción”. Otros hombres fueron castigados y abandonados en unas islas y Juan Sebastián Delcano, que fue uno de los que se le rebelaron, se le degradó de maestre a marinero raso y fue cambiado a la nave “Victoria” para que prosiguiera el viaje. Aquí en San Julián la nave Santiago chocó contra unos peñascos y se destruyó pasando su gente a las demás naves. Magallanes estaba seguro que por aquí habría un estrecho para pasar y llegar a Las Molucas.

El 24 de agosto de 1520 elevaron anclas y en una gran bahía, la nave “San Antonio” se separó de la “Concepción” y no la esperó. Lo cierto fue que el capitán de la “San Antonio” se apartó para regresar a España porque odiaba a Magallanes como jefe de la expedición y él quería ser el Capitán General con apoyo del Rey, cosa que nunca sucedió.

El 27 de noviembre de 1520 las tres naves pasaron por un estrecho que le llamaron “Victoria” por ser la primera nave que lo cruzó pero luego le pusieron “El estrecho de Magallanes” en honor al Capitán General. Por fin dejaron el temible Cabo de Hornos, según escribió el cronista Pigafetta.

Al día siguiente llegaron a las Islas Marianas. Aquí fueron bien recibidos. Los alojaron y alimentaron espléndidamente. En mal momento, el Capitán Fernando Magallanes se implicó en un pleito entre las islas y tomó partido por una de ellas y en un combate fue muerto. La derrota de los nativos influyó contra los españoles que tuvieron que abandonar el lugar “a toda vela”.

Entonces fue nombrado Juan López Caraballo como capitán de la armada pero luego fue destituido del cargo. Entonces incendiaron La Concepción y cargaron todos sus productos en la “Trinidad” y en la “Victoria”, esta última ya dirigida por el recién ascendido capitán Sebastián Delcano.

El 8 de noviembre los dos navíos llegaron a Tidore en el archipiélago de Las Molucas. Fueron buen recibidos. Descansaron y compraron grandes cantidades de especias, sobre todo clavo, 1400 quintales para la “Trinidad” y 1000 para la “Victoria”. El 17 de diciembre de 1521 embarcaron todo lo necesario para regresar. El día 18 de diciembre detectaron una gran vía de agua en la “Trinidad” y en vista de no poder arreglarla, la nave “Victoria” zarpó el 21 de diciembre con el mando de Sebastián Delcano y con 47 tripulantes y 13 indios. Se quedaron 53 supervivientes esperando reparar la “Trinidad” y regresar a España, cosa que no sucedió porque una tormenta los destrozó y luego fueron hechos prisioneros por los portugueses.

La nave “Victoria” buscó el cabo de Buena Esperanza donde llegaron el 22 de mayo de 1522 después de sortear mil un peligro que las tempestades les ocasionaron. Murieron 22 hombres.

Ya en el océano Atlántico llegaron a las islas de Cabo Verde bajo el dominio d ellos portugueses que les hicieron prisioneros a 12 hombres. Fue aquí donde se dieron cuenta que le habían dado la vuelta completa a la tierra porque ellos pensaban que era el día 9 de julio de 1522 y los portugueses decían vivir 1 día más. El hambre y el escorbuto siempre diezmaron a la tripulación. Por fin, el 6 de septiembre de 1522, Juan Sebastián Delcano a bordo de la nave “Victoria” llegó a la bahía de Sanlúcar donde le escribió al Emperador:

“Sepa Vuestra Majestad como somos diez e ocho onbres solamente con una de las cinco naos que su Majestad envio en descubrimiento de la Especiería… lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondez del mundo, yendo por occidente e viniendo por el oriente”.

Con este pleonasmo Delcano registró la redondez de la tierra. El 8 de septiembre llegó remolcada la nao “Victoria” al puerto de Las Mulas o de las Muelas en Sevilla y el 9 de septiembre de 1522 desembarcaron los 18 tripulantes que bajaron descalzos y con poca ropa. Luego se dirigieron al convento de la Victoria para dar gracias a la virgen de la Victoria y luego pasaron a la catedral de Sevilla.

Al día siguiente se hizo un recuento de las mercancías que traía la embarcación y encontraron 381 costales con un total de 528 quintales de clavo. Se dice que con esto se pagó el costo de la expedición. También venían otras cantidades menores de canela, nuez y palo de sándalo y otras cajas apartadas por los marineros.

La hazaña estaba consumada. Habían dado la vuelta al mundo en la “Victoria” que aún está anclada en el río Guadalquivir de Sevilla, España. (octubre del 2022). A Don Pedro Sánchez Núñez

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