LA PRIMERA COMUNIÓN EN RICOTE

POR FULGENCIO SAURA MIRA, CRONISTA OFICIAL DE FORTUNA (MURCIA)

Sorolla en un delicioso lienzo titulado ‘El día feliz’, destaca ese hermoso momento en la vida de un niño, que por primera vez recibe el Santísimo Sacramento de la Comunión, con el beso del abuelo sentado junto la barca que le sirve de sustento. Nada más tierno que ese instante, eternizado por las manos del gran artista de la luz, que la puerta abierta del interior de la choza arroja sobre los personajes protagonistas, como rayos de cielo sobre unas almas llenas de pureza. Este es un tema que habría que recuperar, mostrar a través de la historia pictórica de nuestra mejor estirpe española. Pero además refleja la verdad de ese tiempo de recogimiento y alegría al recibir, por vez primera la Sagrada Forma que dará carácter durante toda la vida del cristiano lleno de la fe contenida en la doctrina de la Santa iglesia.

Y es que en la vida de cada uno, especialmente católico, queda la impronta del misterio eucarístico en esa fotografía, tantas veces recordada cuando, en la niñez y siguiendo la tradición del buen cristiano bautizado, recibimos por vez primera el Cuerpo de Cristo, vestidos con el traje blanco de la inocencia, y junto a ello aún guardamos el libro que en la pequeña o gran celebración de día tan señalado, se conserva con la firma y palabras de los padrinos y familiares que nos acompañaron a tan preclaro acto junto con la estampa recordatorio.

Y bien que en la vida del buen cristiano este momento representa su completa adhesión a las palabras de Jesús que recoge Juan 6, 5,55, al significar: «Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo. Quien comiere de este pan vivirá eternamente…» Y aún aclara que «Quien coma mi carne y beba mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré el último día». Y la iglesia celebra el gran día del Corpus Christi uno de los tres jueves que relucen más que el sol, donde se incrementa esta ceremonia sacramental en los templos y catedrales tras una catequesis a quienes, a una edad determinada reciben la Sagrada Eucaristía, el `pan y el vino convertido por el misterio de la transustanciación en la carne y la sangre de Cristo, como testamento de su última cena.

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje