LOS VECINOS DE BODE INAUGURAN UNA ESPECTACULAR FUENTE DEDICADA A LOS PESCADORES

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).

Foto de familia de los vecinos, amigos e invitados a la inauguración de la fuente de los pescadores, en Bode, ante la última escuela del pueblo, ahora centro social.

Mañana memorable para los vecinos del parragués pueblo de Bode en la inauguración de su ansiada fuente, en un espacio público frente a la última escuela (hoy sede social) al pie del río Sella, con una tradición pesquera más que centenaria, por eso decidieron dedicar la fuente a los pescadores.

Más de un centenar de vecinos (algunos residentes fuera del pueblo) estuvieron presentes en el acto del estreno oficial de la fuente.

De hecho en el pueblo hay censados actualmente 62 vecinos.

Bode fue declarado “Pueblo ejemplar de Parres” en el año 2016, en la cuarta convocatoria de este premio, y los 6.000 euros del galardón fueron empleados en esta fuente.

Cuenta Bode con una historia de más de mil años (exactamente mil noventa y siete) puesto que fue en el año 926 cuando el hijo del rey Alfonso III -Ramiro Alfonsiz- donó a la iglesia Catedral de Oviedo (a su Obispado) la parroquia de San Pedro de Bode, y será en ese documento donde aparecerá su nombre por primera vez en la historia.

Formó parte de la parroquia de Viabaño en el siglo X y -en 1229- aparece integrado en el territorio de Cangas: “In territorio Cangas, in villa prenominata Vode, locum nominatum illa ecclesia Sancti Petri de Vode, discurrente iuxta flumen Selia”(=”En el territorio de Cangas, la villa denominada Vode, en el nominado San Pedro de de Vode, situada a las orillas del río Selia…”).

Un siglo más tarde ya aparece formando parte de las parroquias del arciprestazgo de Parres.

Este cronista del concejo agradece la invitación para asistir a la inauguración de su muy original y aplaudida fuente ornamental (también con agua potable en su parte frontal), un estreno repleto de ese encanto que tienen las celebraciones de pueblo de siempre, en las que la buena vecindad y armonía son la raíz y esencia de las mismas y que suele concluir -como ha sido el caso- con la típica espicha asturiana, variada y abundante para más de un centenar de personas.

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