POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)
Desde mi celda, la nº 108, o “García”, en el primer piso, que da a la fachada oeste y principal, puede verse la sequoia, en el patio de entrada a la Abadía de Silos. El perímetro del tronco es de más de ocho metros y la altura de treinta y cinco. Se trajo desde Canadá, con sus raíces envueltas en una patata, y fue plantado en 1880.
―“Sequoiadendron giganteum” ―me dijo fray Moisés Salgado Gómez, el hospitalero, y añadió―: el nombre combina “Sequoia”, posiblemente en honor al jefe cherokee Sequoyah, y el término griego “dendron”, que significa “árbol”. “Giganteum” es término latino. Moisés, que nació en Gumiel de Izán, a 38 Km. del monasterio (viajó menos que la sequoia), se plantó aquí a sus catorce años y cumple 73 en diciembre.
