LA PROCESIÓN DE VIERNES SANTO EN EL HOYO DE PINARES (ÁVILA)
Abr 08 2026

POR CARLOS JAVIER GALÁN, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE EL HOYO DE PINARES (ÁVILA)

Cualquier persona nacida en El Hoyo de Pinares habrá aprendido un díaa cantar estos versos, posiblemente de labios de su madre o de su padre. Y es muy probable que esa misma persona se los enseñe a sus descendientes. Justamente eso es lo que significa la palabra tradición: traditio, entrega, la transmisión de un legado que perdura en el tiempo.

De las procesiones religiosas que se conservan en esta localidad abulense, la que registra una mayor asistencia es precisamente la de la Soledad en Semana Santa. Pocos naturales o vecinos faltan a esta cita, que también han hecho suya quienes tienen allí su segunda residencia o incluso visitantes ocasionales. Se ha convertido en un ritual social, popular e identitario que va más allá incluso de su honda significación religiosa.

La procesión se celebra cada Viernes Santo por la noche y sigue la línea de austeridad que caracteriza a estos ritos en Castilla: sencillamente, el pueblo marcha tras la imagen de la Virgen Dolorosa, escenificando el gesto de acompañar a la Madre en la noche de dolor por la muerte de Jesús.

La imagen de la Virgen Dolorosa de El Hoyo de Pinares se debe al escultor e imaginero Antonio Arenas Martínez (1914-1997). De origen manchego, gran parte de su vida transcurrió en Ávila, donde ejerció como profesor y director de la Escuela de Artes y Oficios. En esa ciudad llevan la firma de Antonio Arenas el grupo escultórico de la iglesia de la Sagrada Familia o la imagen procesional del patrón, San Segundo, entre otras destacadas creaciones. Es autor también del Santísimo Cristo de las Batallas de Cáceres o de la imagen de Jesús Orando en el Huerto existente en Valdepeñas. Durante años, la Virgen Dolorosa de El Hoyo de Pinares se conservó en el interior de la sacristía pero, con buen criterio, actualmente se expone al culto en el propio templo.

Durante la procesión de la Soledad,los asistentes, caminando tras la imagen de la Virgen, van cantando una versión libre en lengua castellana del poema latino Stabat Mater.

Durante la Edad Media se había extendido considerablemente la devoción a María, a quien se consideraba afectuosa y accesible -por su naturaleza humana y su condición de Madre universal-, pero al mismo tiempo cercana a Dios. Es en este contexto en el que surge, por ejemplo, el Santo Rosario.

La tradición del Stabat Mater encuentra su base en los propios Evangelios, donde San Juan relata cómo, al pie de la cruz, se encontraba María, la Madre de Jesús (Jn 19, 26-27).

Esta escena de la madre doliente tiene también un fuerte arraigo en la liturgia cristiana y ha sido objeto tanto de reflexión religiosa como de creación lírica. En España, incluso autores de época contemporánea, como José María Pemán o Gerardo Diego, entre otros, han dedicado composiciones poéticas a la presencia de María junto a Jesús crucificado. El sacerdote y escritor José Luis Martín Descalzo publicó en 1988 un desgarrador texto, imaginando cuál pudo ser la reflexión de María en aquel durísimo momento. También la pintura y la escultura han reflejado la presencia de la Virgen en la muerte de Cristo, y la cumbre de esas representaciones es la conocida Pietá que se conserva en la Basílica del Vaticano, la conmovedora escena esculpida por Miguel Ángel, en la que la joven Madre sostiene en sus brazos el cuerpo muerto de su Hijo.

La presencia de María al lado de Jesús en ese trance es, por tanto, la imagen que se recogió en el poema latino originario, del que se desconoce con certeza su autoría. El Stabat Mater ha sido atribuido a varios Santos y Papas, aunque la opinión más extendida señala como autor al franciscano Jacopone da Todi, en el siglo XIII.Comienza precisamente con esas palabras: Stabat Mater dolorosa / iuxta crucem lacrimosa / dum pendebat Filius… (Estaba la Madre dolorosa / llorando junto a la cruz / de la que pendía su Hijo…).

A partir del siglo XV existían melodías secuenciales para entonar el poema. Luego, a lo largo de las siguientes centurias y hasta nuestros días, numerosos compositores han escrito, sobre estas estrofas latinas, distintas partituras, algunas de las cuales constituyen obras muy notables en la historia de la música sacra, como los Stabat Mater de Desprez, Lasso, Palestrina, Vivaldi, Scarlatti, Bocherini, Haydn, Dvorak y un largo etcétera.

Pueden encontrarse traducciones literales del poema al castellano, pero también hay adaptaciones manteniendo la métrica. De éstas últimas, la más conocida y extendida es la de Lope de Vega (La Madre piadosa estaba / junto a la cruz y lloraba / mientras el Hijo pendía…).

El estribillo que se canta en El Hoyo de Pinares es: 

Estaba al pie de la cruz

la Madre más amorosa,

afligida y dolorosa,

viendo pendiente a Jesús.

Y las estrofas que se intercalan son:

 

Y su alma contristada

por ver morir a su Hijo,

con un dolor tan prolijo

traspasó cruel espada.

 

¡Oh, qué triste y afligida

en aquella fatal hora

se halló la dulce Señora,

Madre de Dios escogida!

 

Y cuando consideraba

las penas del Hijo amado,

en el madero clavado,

¡qué angustia experimentaba!

 

¿Cuál será el alma inhumana

que no vierta amargo llanto,

al ver en suplicio tanto

a la Reina soberana?

 

Tiene el corazón de acero

quien no pueda enternecerse

viendo a tal Madre dolerse

de la aflicción del Cordero.

 

Con insufribles dolores

vio a Jesús atormentado

y cruelmente azotado

por salvar los pecadores.

 

Vio a su Hijo muy amado,

desolado y moribundo,

para partir de este mundo

dar su espíritu sagrado.

 

¡Oh Madre, fuente de amor,

haced, pues que os quiero tanto,

que os acompañe en el llanto

y sienta vuestro dolor!

 

Haced que mi pecho fiel

arda en el amor divino

de nuestro Hijo peregrino

y que se complazca en él.

 

Madre de consolación,

también te suplico que hagas

que sus santísimas llagas

me sellen el corazón.

 

Y, ya que por mi pecado

tanto se dignó sufrir,

hacedme también sentir

las penas que le he causado.

 

Permitid, Virgen querida,

Madre de los pecadores,

que llore yo sus dolores

mientras me dure la vida.

 

En vuestra aflicción y llanto,

¡oh, dulce Señora mía!

quiero haceros compañía

al pie del madero santo.

 

No me neguéis, Virgen pura,

que por Cristo yo padezca,

y probar por Vos merezca

el cáliz de su amargura.

 

Que la memoria ejercite

en su muerte y su pasión

y, con toda devoción,

sus santas llagas medite.

 

Que con ellas traspasado

me vea yo por su amor

lleno de pena y dolor,

por su cruz embriagado.

 

En él sea yo encendido,

exento de todo vicio

y en el día de mi juicio

por Vos, Virgen, defendido.

 

Haced que en aquel momento

me ampare la Santa Cruz

con que Cristo, nuestra luz,

con su gracia me dé aliento.

 

Alcanzadme la victoria

en la hora de mi muerte

y haced que sea mi suerte

del Paraíso la gloria.

Esta versión que se canta en El Hoyo de Pinares,transmitida de generación en generación por tradición oral no es propia ni exclusiva de nuestro pueblo. Por ejemplo, es enormemente similar la que se canta en el pueblo de Grisuela, perteneciente al municipio de Rabanales (Zamora), en el interior de la iglesia al regreso del Vía Crucis. También hay estrofas coincidentes en la versión cantada en Camporredondo de Alba, en el municipio de Velilla del Río Carrión (Palencia) y recogida por el eminente folclorista Joaquín Díaz. Sin embargo, en ambos casos las melodíasson diferentes de la que entonamos en nuestra localidad.

Al término de la procesión hoyanca, cierran la tradición el sermón de la Dolorosa a cargo del párroco y el emotivo canto popular de la Salve en el interior del templo. También en este último caso estamos ante la traducción al castellano de una oración latina, Salve Regina, cuya autoría ha sido objeto de diversas hipótesis de atribución, apuntando a Hermann Contractus, al Obispo de Podio Adhemar, o a Petrus de Monsoro, Obispo de Compostela (siglos X-XI).

En el año 2022, se constituyó una Cofradía que tiene entre sus fines promover «la devoción yculto a la Virgen de Navaserrada y Nuestra Sra. de la Soledad, que se venera en laiglesia San Miguel Arcángel» y cuyos integrantes participan activamente en el desarrollo de esta tradicional cita.

La procesión de la Soledad en El Hoyo de Pinares escenifica, de forma sobria pero ciertamente impresionante, el gesto de todo un pueblo caminando, haciendo compañía a la Madre en el dolor, pero también en la esperanza que asoma en la estrofa final de este tradicional canto, que resuena en las calles de esta villa cada noche de Viernes Santo desde tiempo inmemorial.

FUENTE: C.J.G.

Calendario

abril 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO