POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)

Mi amor a la literatura me lleva a creer que las personas populares, las que salen en la prensa, son de ficción, que no sufren y que carecen de familia, y soy implacable con sus desventuras, pensando en los lectores más que en los actores. En el caso del execónomo de Astorga, Lucio Vallejo, “contable de Dios”, detenido en Roma como sospechoso de divulgar documentos del Vaticano, indagué a fondo y descubrí que, en efecto, tiene madre, Gregoria Balda, de Villamediana de Iregua; Lucio la llevó con él a Italia, asistía orgullosa a misas, recepciones y maitines, e hizo famosos sus buñuelos de calabaza, calabaza sin piel y huevos de Iregua, sin clara, que repartía por la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. Arrestado Lucio, sé que Gregoria regresó a España, a casa de su hermana, donde, con más pena que gloria, elabora sin descanso, y sin clara, buñuelos de viento.
Fuente: http://www.lne.es/