EL ACTO FUE PRESIDIDO POR JUAN LUIS ÁLVAREZ DEL BUSTO, CRONISTA OFICIAL DE CUDILLERO (ASTURIAS)



De extraordinaria y emotiva puede calificarse la ceremonia en la que ayer la asociación Amigos de Cudillero hizo entrega de los prestigiosos galardones de la Amuravela de Oro. Extraordinaria por el número de premiados, tres: el empresario nacido en Cudillero Alfredo Martínez Cuervo, la Caja Rural de Asturias y la Guardia Civil en la región. Sólo en dos ocasiones se habían dado tal circunstancia, siendo lo normal entregar dos premios. Y extraordinaria también por la gran cantidad de asistentes, que desbordó todas las previsiones. Fue emotiva por el recuerdo, sentido y entrañable, que los protagonistas tuvieron para Fernando Iglesias, «Viriato», empresario y armador fallecido hace apenas dos meses.
La ceremonia dio comienzo, con puntualidad, a la una de la tarde, después de la recepción oficial en el Ayuntamiento pixueto y el paseo por La Ribera. Entre los 450 invitados no faltaron personalidades, empresarios y autoridades del Principado, todos ellos amigos del colectivo que reparte las insignias, presidido por Juan Luis Álvarez del Busto, cronista oficial de Cudillero. Fue él quien inició los discursos, señalando en el suyo que la asociación ha pasado, «en los últimos tiempos, ciertos apuros económicos. La crisis también afecta a la cultura, acaso en exceso».
El periodista asturiano Juan de Lillo se encargó de presentar el primero de los galardones, que recayó en la Caja Rural de Asturias. Su presidente, José María Quirós, agradeció el honor de recibir la «Amuravela de Oro» en las bodas de oro de la entidad, y recordó que hace 36 años se abrió la oficina de Soto de Luiña, «en la que ahora tenemos 1.799 clientes, 22 empresas y 127 autónomos».
Fue la también periodista Isabel San Sebastián la encargada de introducir a Alfredo Martínez Cuervo, al que calificó de «provocador, audaz, temerario, un puntito fanfarrón, enormemente culto, excelente conversador y mejor anfitrión, trabajador incansable», al que señaló como principal artífice de su atracción por Cudillero. El propio Martínez Cuervo, breve y espontáneo en su alocución, se reconoció como «pixueto». «Nací abajo, entre los marineros, de ahí que tenga mucho amor a la mar», afirmó el empresario.
Por su parte, José María Feliz, general-jefe de la Guardia Civil en Galicia, realizó un resumen de la historia del cuerpo, destacando su lealtad y su contribución solidaria y sacrificada a la población. El premio para el colectivo asturiano lo recogió el coronel-jefe Juan Bautista Martínez-Raposo, que deseó «que la Guardia Civil se modernice, pero que no pierda su esencia desde su creación en 1844: vocación de servicio, cercanía, accesibilidad, honor, lealtad y sacrificio».
Fuente: http://www.lne.es/ – Gustavo García