POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
Les cuento.
Seguro, seguro, que muchos de ustedes han oído hablar de Lagartera, de los traje y bordados que allí se fabrican y bordan, de lo caros que resultan y de lo mucho que presume quien tiene la suerte de poseer alguna pieza; no digamos el traje entero- Lagartera, nombre que deriva del latino «lacertaria» o tierra con abundancia de lagartos, es una villa toledana incluida en la llamada «Campana de Oropesa», título (el de Villa) que consiguió en 1642 por gracia y concesión (previo pago de muchos dineros) del rey Felipe IV.
Los lagarteranos, al menos desde el siglo XVI, tuvieron fama de buenos arrieros (después se dijo «viajantes» y ahora «agentes de ventas») y las lagarteranas de bordadoras y costureras habilidosas.
La cosa, pues, estaba clara: ellas a confeccionar vestidos y bordar paños cuanto más «floridos y adornados» mejor que mejor; ellos, a viajar «mundo adelante» y a vender la producción.
Esta actividad «costurera regional-comerciante nómada» se mantuvo floreciente hasta bien entrado el siglo XX.
Me temo -no lo sé- que la actual «multicompetencia china» dé al traste con toda esa historia de tradición localista.
Vayamos a lo nuestro; es decir, «de la misa a la mesa».
Lagartera festeja cada 25 de abril al evagenlista San Marcos.
Y lo hace con populares excursiones al campo para disfrutar, en hermanada vecindad, el típico HORNAZO que, por sus características se diferencia del zamorano y del salmantino, aunque bien es verdad que sus raíces sean las mismas.
¿En qué consiste este hornazo lagarterano?
En realidad es como una «empanada por lo entero» o, para entendernos los asturianos, como una «borona preñada pero poco».
Veamos.
Con masa de harina de trigo se forran el fondo y las paredes de un molde adecuado; en la base se disponen huevos cocidos y chorizos enteros y se cubre con una lámina de más masa. Superficialmente se adorna con dibujos hechos con tiras finas de masa, se pinta con huevo batido y hornea hasta que se logre el punto.
Finalmente, a disfrutar, a comer y a beber con moderación.
En la foto: lagarteranas con su pañuelo, vestido, medias y calzado.
