POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ , CRONISTA DE PARRES-ARRIONDAS . ASTURIAS.

El barrio de El Castañéu forma parte de la villa de Arriondas desde los orígenes de la misma.
Tuvo años más acogedores, con su vecindario viviendo tiempos de bonanzas y de escaseces (como todos), mirándose en el ríu Chicu como eje vertebrador de sus quintanas y atento al mismo cuando se salía de sus cauces, lo mismo que sus hermanos mayores el Sella y el Piloña en otras zonas de la villa, de Castañera o de otros puntos del concejo que bañan con sus aguas.
Si matizar significa graduar con delicadeza expresiones conceptuales o casar con hermosa proporción diversos colores, de suerte que sean agradables a la vista, a este barrio que se inicia en el puente del ferrocarril y antiguo cuartel de la Guardia Civil y que podríamos alargar hasta las inmediaciones de la antigua cantera de Pilanegru (en la carretera a Colunga AS-260), se le podrían aplicar diversos tipos de matices conceptuales o -mejor para un barrio popular como lo fue siempre- intentar casar los variados ´colores´ que muestra la «paleta pictórica» de su visualización general para que algunos no sean demasiado ingratos a la vista
Evidencia hoy El Castañéu no pocas “heridas” producidas por el paso del tiempo, y allí donde familias habitaron en sus edificios y atendieron sus comercios son hoy pasto del abandono, el olvido y la consiguiente decrepitud.
Es la vida misma que evoluciona y se transforma, de manera que cada edificio, solar, o rincón podrían contar muchas cosas del porqué llegaron a como se encuentran.
Propiedades particulares en todo caso cuyos dueños, herederos o arrendatarios tendrán sus razones y explicaciones para cada caso y situación concreta.
Conviven con edificios en ruinas, solares y parcelas mejorables, pero cada día hay más casas restauradas, quintanas modélicas -estéticamente hablando- y no pocos rincones con encanto.
La siguiente secuenciación de fotografías tomadas estos días comienzan presentando los lugares más inhóspitos -no hay por qué ocultarlos, están ahí- para continuar y finalizar con los rincones, parajes y edificaciones más amables tras su restauración, de forma que el “sabor” final resulte más grato y atrayente al que haga tiempo que no visita con detenimiento este amplio barrio de Arriondas, parragués de pura cepa.
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